13/08/2022
La oxigenoterapia es una intervención médica fundamental, considerada el pilar del tratamiento para la insuficiencia respiratoria, ya sea aguda o crónica. Su objetivo principal es asegurar que los tejidos del cuerpo reciban el oxígeno necesario para su metabolismo normal, corrigiendo así la hipoxia. Este tratamiento consiste en suministrar aire enriquecido con oxígeno al organismo, logrando concentraciones significativamente mayores que el 21% presente en el aire ambiental. Con ello, se busca aumentar la fracción inspiratoria de oxígeno (FiO2) y, consecuentemente, elevar la presión parcial de oxígeno en sangre arterial (PaO2) para contrarrestar la hipoxemia.

A pesar de sus beneficios vitales, la oxigenoterapia no está exenta de posibles efectos adversos. Por esta razón, su administración requiere la estricta indicación del personal facultativo, un monitoreo constante a través de controles analíticos y clínicos, y un cuidado exhaustivo por parte del personal de enfermería. Entender cómo se comporta el oxígeno con los diferentes dispositivos, especialmente con la mascarilla con reservorio, es crucial para optimizar el tratamiento y garantizar la seguridad del paciente.
- ¿Qué es la FiO2 y por qué es crucial?
- La Oxigenoterapia: Un Pilar Fundamental
- Dispositivos de Oxigenoterapia: Bajo y Alto Flujo
- Comparativa de Dispositivos de Bajo Flujo y FiO2
- Complicaciones de la Oxigenoterapia: Un Balance Delicado
- Materiales Esenciales para la Oxigenoterapia
- Preguntas Frecuentes
- ¿Cómo se calcula la FiO2 con una mascarilla de reservorio?
- ¿Cuántos litros de oxígeno proporciona una mascarilla con reservorio?
- ¿Qué FiO2 se logra con una mascarilla simple?
- ¿Cuántos litros de oxígeno equivalen a un 40% de FiO2 con cánula nasal?
- ¿Cuáles son las principales indicaciones para la oxigenoterapia?
- ¿Qué complicaciones puede tener la oxigenoterapia?
- ¿Es la mascarilla con reservorio un sistema de bajo o alto flujo?
- Conclusión
¿Qué es la FiO2 y por qué es crucial?
La FiO2 (Fracción Inspiratoria de Oxígeno) representa la concentración de oxígeno en el aire que un paciente inhala. En el aire ambiente, la FiO2 es aproximadamente del 21%. Cuando un paciente necesita soporte respiratorio, se le administra oxígeno suplementario para aumentar esta concentración y, por ende, la cantidad de oxígeno disponible para ser absorbido por los pulmones y distribuido a los tejidos. La correcta estimación y ajuste de la FiO2 es vital para evitar tanto la hipoxemia (niveles bajos de oxígeno) como la hiperoxia (exceso de oxígeno), que también puede ser perjudicial.
La Oxigenoterapia: Un Pilar Fundamental
La necesidad de oxigenoterapia se determina principalmente por el valor de la PaO2 y el estado clínico general del paciente, así como el factor causante de la dificultad respiratoria. El objetivo siempre es alcanzar los niveles de saturación deseados con la mínima concentración de oxígeno posible para evitar complicaciones.
La principal indicación para la oxigenoterapia es la hipoxia tisular, una condición donde los tejidos no reciben suficiente oxígeno. Esta puede ser causada por diversos mecanismos fisiopatológicos, incluso en ausencia de hipoxemia (hipoxia sin hipoxemia), como en casos de anemia severa, intoxicación por monóxido de carbono, shock hipovolémico o insuficiencia cardíaca. En estas situaciones, aunque la oxigenoterapia es necesaria, sus beneficios serán limitados hasta que se corrija la patología subyacente.
Es imperativo que todos los pacientes en situaciones críticas, como una parada cardiorrespiratoria, shock, hipotensión grave o cualquier patología que comprometa el patrón respiratorio, reciban tratamiento con oxígeno de inmediato. Sin embargo, en pacientes con patología respiratoria crónica, la administración de oxígeno debe ser cautelosa. Se recomienda iniciar con FiO2 bajas e incrementarlas progresivamente hasta alcanzar saturaciones aproximadas al 90%, con el fin de prevenir la retención de CO2 y la consecuente hipercapnia. El personal de enfermería debe estar atento a signos de hipercapnia, como somnolencia o el "flapping" (asterixis).
Dispositivos de Oxigenoterapia: Bajo y Alto Flujo
Los dispositivos de oxigenoterapia se clasifican principalmente según el flujo de la mezcla gaseosa que llega al paciente: bajo flujo y alto flujo. Esta distinción es crucial para entender cómo se logra una FiO2 determinada.
Sistemas de Bajo Flujo
En estos dispositivos, el oxígeno puro se suministra a un flujo específico (medido en litros por minuto) y se mezcla con el aire que el paciente inspira del ambiente. Por lo tanto, la FiO2 final que el paciente inhala dependerá en gran medida de su patrón respiratorio (volumen corriente, frecuencia respiratoria y profundidad de la respiración). Los sistemas de bajo flujo más comunes incluyen las cánulas nasales, la mascarilla simple y la mascarilla con reservorio.
Cánula o Gafas Nasales
Es el dispositivo de bajo flujo más utilizado debido a su sencillez, bajo costo y buena aceptación por parte del paciente. Consiste en tubos plásticos flexibles con dos puntas cilíndricas que se insertan en las fosas nasales. Permite al paciente hablar, comer, dormir y expectorar sin interrupción del suministro de oxígeno. Es ideal para pacientes con necesidades de oxígeno a bajas concentraciones, hipoxemia leve o dificultad respiratoria leve, o para uso domiciliario.

Con la cánula nasal, la concentración de O2 inspirado aumenta aproximadamente entre un 3-4% por cada litro/minuto de oxígeno administrado. Se puede estimar la FiO2 inspirada con la siguiente fórmula aproximada: FiO2 = 21 + [4 * Flujo (litros/min)]. Sus inconvenientes incluyen la dificultad para determinar una FiO2 exacta, la disminución de eficacia con la respiración bucal y la irritación de las fosas nasales a flujos mayores de 4 L/min. Los cuidados de enfermería se centran en el control de la posición, la limpieza, la vigilancia de puntos de presión y la hidratación de mucosas.
Mascarilla Simple
Indicada para pacientes con enfermedad pulmonar aguda o crónica con hipoxemia o dificultad respiratoria leve a moderada. Son dispositivos de plástico suave y transparente que cubren la boca, la nariz y el mentón. Poseen orificios laterales que permiten la salida del aire espirado y dificultan la entrada de aire ambiente. Permite suministrar entre 40-60% de oxígeno con flujos de entre 5-8 L/min. Es fundamental mantener flujos superiores a 5 L/min para evitar la reinhalación de CO2. Es menos cómoda que la cánula nasal y dificulta la comunicación y expectoración.
La Mascarilla con Reservorio: Alta Concentración al Alcance
Este dispositivo está indicado para pacientes con insuficiencia respiratoria grave o intoxicación por monóxido de carbono, que requieren aportes de oxígeno a muy altas concentraciones. Está contraindicada en pacientes con retención de CO2.
La mascarilla con reservorio es similar a la simple, pero incorpora una bolsa de reservorio de al menos 1 litro de capacidad entre la fuente de oxígeno y la máscara. Una válvula unidireccional separa la bolsa de la mascarilla, impidiendo que el aire exhalado entre al reservorio. Esto asegura que el paciente inspire principalmente el oxígeno acumulado en la bolsa, minimizando la dilución con el aire ambiental.
Permite alcanzar niveles de FiO2 muy altos, generalmente entre el 90-100% con flujos de oxígeno entre 10-15 litros/minuto. Es crucial mantener este flujo para que la bolsa de reservorio se mantenga inflada constantemente, garantizando así el aporte de oxígeno a las concentraciones deseadas. Es importante señalar que existen dos tipos: aquellas con una válvula que impide completamente la reinhalación (mascarilla de no reinhalación), que pueden lograr FiO2 de hasta el 99%, y las que permiten una reinhalación parcial (mascarilla de reinhalación parcial), que alcanzan hasta un 80% de FiO2. En el contexto de los dispositivos de bajo flujo, la mascarilla con reservorio es la que ofrece la mayor concentración de oxígeno.
Al igual que la mascarilla simple, puede ser incómoda, dificultar la comunicación oral y la expectoración. Además, si el flujo es menor a 5 L/min, puede haber riesgo de reinhalación de CO2. Los cuidados de enfermería incluyen la vigilancia de la correcta colocación, prevención de fugas y úlceras por presión, mantenimiento de la higiene del dispositivo y monitoreo constante de la pulsioximetría.
Sistemas de Alto Flujo
Los dispositivos de alto flujo garantizan un aporte constante de la concentración de oxígeno determinada, independientemente del patrón respiratorio del paciente. Ejemplos incluyen la mascarilla Ventimask o tipo Venturi, la cánula nasal de alto flujo, el balón autohinchable AMBÚ y la cámara hiperbárica. Estos sistemas, aunque no son el foco principal de este artículo sobre la mascarilla con reservorio, son importantes para comprender el espectro de la oxigenoterapia.
Comparativa de Dispositivos de Bajo Flujo y FiO2
Para comprender mejor las diferencias entre los dispositivos de bajo flujo y sus capacidades de entrega de oxígeno, la siguiente tabla comparativa es de gran utilidad:
| Dispositivo | Flujo (L/min) | FiO2 Estimada (%) | Comentarios Clave |
|---|---|---|---|
| Cánula Nasal | 1-5 | 24-40 | FiO2 = 21 + [4 * Flujo]; eficacia disminuye con respiración bucal. |
| Mascarilla Simple | 5-8 | 40-60 | Requiere > 5 L/min para evitar reinhalación de CO2; incómoda. |
| Mascarilla Reservorio (reinhalación parcial) | 10-15 | Hasta 80 | Permite reinhalación parcial del aire espirado. |
| Mascarilla Reservorio (no reinhalación) | 10-15 | 90-99 | Válvulas unidireccionales que evitan la reinhalación de CO2. |
Complicaciones de la Oxigenoterapia: Un Balance Delicado
La administración de oxígeno, si bien es vital, conlleva ciertos riesgos y complicaciones que deben ser prevenidos y gestionados adecuadamente:
- Riesgos físicos: El oxígeno seco puede causar sequedad de mucosas orales u oculares. Los puntos de apoyo de los dispositivos pueden provocar úlceras por presión (UPP). Además, el oxígeno es un gas inflamable, por lo que se debe prohibir fumar cerca de fuentes de oxígeno y desaconsejar el uso de vaselina o productos oleosos en la cara o mucosas.
- Retención de CO2: En pacientes con antecedentes de hipercapnia, la administración de oxígeno puede agravarla. Esto se debe al efecto Haldane, donde el aumento de oxígeno en sangre desplaza el CO2 del hematíe al plasma, aumentando la concentración de CO2 disuelto. Además, el aumento de la FiO2 puede reducir el estímulo hipóxico para la respiración y anular mecanismos compensatorios como la vasoconstricción pulmonar en áreas hipoventiladas, lo que lleva a un aumento de la PaCO2 y una reducción de la ventilación por minuto.
- Depresión respiratoria: La hipercapnia resultante de la retención de CO2 puede disminuir el estímulo hipóxico que mantiene la respiración en algunos pacientes crónicos, llevando a alteraciones de la conciencia, depresión respiratoria y, en casos graves, coma.
- Atelectasias: Niveles de FiO2 superiores al 50% pueden disminuir la concentración de nitrógeno en el aire inspirado. El nitrógeno es crucial para mantener el volumen residual alveolar; su disminución puede provocar el colapso de los alvéolos.
- Infecciones: El uso de humidificadores o nebulizadores aumenta el riesgo de contaminación bacteriana. Es imprescindible mantener una higiene rigurosa en el manejo y mantenimiento de estos dispositivos para prevenir infecciones.
Materiales Esenciales para la Oxigenoterapia
Para una oxigenoterapia correcta y segura, son imprescindibles los siguientes materiales:
- Fuente de oxígeno: Puede ser una central de O2 (en hospitales), bombonas de O2 (cilindros de acero con gas comprimido), concentradores de O2 (equipos eléctricos que filtran el aire ambiente, no recomendados para terapias > 3 L/min) o bombonas de O2 líquido (para uso domiciliario, más costosas pero compactas).
- Manómetro y manorreductor: El manómetro indica la presión de la fuente, y el manorreductor la regula para la salida del oxígeno.
- Flujómetro o caudalímetro: Se acopla al manorreductor y determina el flujo de gas administrado en litros por minuto.
- Humidificador: El oxígeno de la fuente es frío y seco, lo que puede lesionar la mucosa respiratoria. El humidificador, un recipiente con agua destilada estéril, hidrata el oxígeno antes de que llegue al paciente.
- Pulsioximetría: Herramienta barata, rápida y no invasiva que mide la saturación de oxígeno en sangre de forma continua o puntual, utilizando métodos fotoeléctricos. Su precisión puede verse afectada por ictericia, mala perfusión, carboxihemoglobina o esmalte de uñas.
Preguntas Frecuentes
¿Cómo se calcula la FiO2 con una mascarilla de reservorio?
A diferencia de la cánula nasal, no existe una fórmula matemática simple para "calcular" la FiO2 exacta con una mascarilla de reservorio, ya que la FiO2 real depende en parte del patrón respiratorio del paciente. Sin embargo, se estima que las mascarillas con reservorio (especialmente las de no reinhalación, con válvulas unidireccionales) son capaces de proporcionar la FiO2 más alta entre los sistemas de bajo flujo. Con un flujo de oxígeno de 10 a 15 litros por minuto, se pueden alcanzar concentraciones teóricas de FiO2 entre el 90% y el 100%. Las mascarillas con reservorio de reinhalación parcial pueden lograr hasta un 80% de FiO2 con flujos similares, mientras que las de no reinhalación, al evitar la mezcla con aire ambiente espirado, pueden llegar hasta el 99%.

¿Cuántos litros de oxígeno proporciona una mascarilla con reservorio?
Las mascarillas con reservorio están diseñadas para operar con flujos de oxígeno que van desde los 10 hasta los 15 litros por minuto. Este rango de flujo es necesario para asegurar que la bolsa de reservorio se mantenga inflada y que el paciente reciba una alta concentración de oxígeno con cada inspiración, minimizando la dilución con el aire ambiental.
¿Qué FiO2 se logra con una mascarilla simple?
La mascarilla simple puede suministrar entre el 40% y el 60% de oxígeno en el aire inhalado, utilizando flujos de entre 5 y 8 litros por minuto. Es importante mantener un flujo mínimo de 5 L/min para evitar la reinhalación de dióxido de carbono.
¿Cuántos litros de oxígeno equivalen a un 40% de FiO2 con cánula nasal?
Según la estimación para las cánulas nasales, 5 litros de oxígeno por minuto equivalen aproximadamente a un 40% de FiO2. La fórmula de estimación es FiO2 = 21 + [4 * Flujo (litros/min)].
¿Cuáles son las principales indicaciones para la oxigenoterapia?
Las principales indicaciones incluyen la presencia de hipoxia (confirmada o sospechada), la necesidad de preoxigenación antes de procedimientos como la intubación orotraqueal, y como medida de confort en pacientes con dificultad respiratoria severa, incluso sin hipoxemia evidente.
¿Qué complicaciones puede tener la oxigenoterapia?
Las complicaciones pueden ser diversas, incluyendo sequedad de mucosas, úlceras por presión por el dispositivo, riesgo de incendio (el oxígeno es inflamable), retención de CO2 y depresión respiratoria en pacientes susceptibles, atelectasias por lavado de nitrógeno y un mayor riesgo de infecciones si no se mantiene una higiene adecuada de los dispositivos.
¿Es la mascarilla con reservorio un sistema de bajo o alto flujo?
La mascarilla con reservorio se clasifica como un sistema de bajo flujo. Aunque es capaz de entregar concentraciones muy altas de FiO2 (hasta el 99%), se define como bajo flujo porque su suministro máximo es de 15 litros por minuto, lo cual puede no satisfacer la demanda inspiratoria total del paciente, lo que significa que el aire ambiental se mezcla con el oxígeno suplementario.
Conclusión
La oxigenoterapia es una herramienta terapéutica indispensable en el manejo de diversas condiciones clínicas. La correcta selección del dispositivo de administración de oxígeno es fundamental para garantizar la eficacia del tratamiento y la seguridad del paciente. La mascarilla con reservorio se destaca como un dispositivo de bajo flujo capaz de ofrecer las más altas concentraciones de oxígeno, crucial para pacientes con insuficiencia respiratoria grave. Sin embargo, su uso requiere un conocimiento profundo de sus indicaciones, las FiO2 que puede alcanzar y sus posibles complicaciones. Un monitoreo continuo y unos cuidados de enfermería meticulosos son esenciales para optimizar los resultados y minimizar los riesgos, asegurando que cada paciente reciba la cantidad precisa de oxígeno que necesita para su recuperación y bienestar.
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