10/03/2026
En el vasto universo de la física, existen fenómenos que, aunque invisibles a simple vista, tienen un profundo impacto en nuestra comprensión del mundo y en aplicaciones que van desde la medicina hasta la generación de energía. La radiactividad es uno de ellos. Descubierta a finales del siglo XIX, esta propiedad de ciertos elementos de emitir energía en forma de partículas o radiaciones electromagnéticas ha fascinado y desafiado a la ciencia durante décadas. Pero, ¿cómo cuantificamos algo tan intangible? ¿Cómo medimos la actividad de una fuente radiactiva para comprender su potencial y gestionar sus riesgos? Este artículo profundiza en los métodos, unidades y principios que nos permiten medir y entender la actividad de estos materiales únicos.

- ¿Qué es la Actividad de una Fuente Radiactiva?
- El Contador Geiger: Un Detector Clásico de Radiactividad
- Fundamentos Matemáticos de la Actividad Radiactiva
- Series de Decaimiento y Equilibrio Radiactivo
- Activación Nuclear: Creando Radiactividad Artificial
- Riesgos para la Salud y Protección Radiológica
- Ley de la Radiosensibilidad de Bergonié y Tribondeau
- Ejemplos de Isótopos Radiactivos Comunes
- Preguntas Frecuentes (FAQs)
- ¿Qué es la actividad radiactiva y por qué es importante medirla?
- ¿Cuál es la diferencia entre Becquerel (Bq) y Curie (Ci)?
- ¿Cómo funciona un Contador Geiger?
- ¿Qué es la semivida (half-life) de un isótopo radiactivo?
- ¿Cómo se protege uno de la radiación ionizante?
- ¿Todos los tejidos del cuerpo son igualmente sensibles a la radiación?
¿Qué es la Actividad de una Fuente Radiactiva?
La actividad de una muestra radiactiva se define como la velocidad a la que sus núcleos inestables se transforman o desintegran, emitiendo partículas o radiación por unidad de tiempo. Es, en esencia, una medida de cuán “activa” es una fuente, es decir, cuántos decaimientos ocurren por segundo. Comprender esta magnitud es fundamental, ya que nos permite evaluar la potencia de una fuente y predecir su comportamiento a lo largo del tiempo. No debe confundirse con la intensidad de la radiación o sus efectos biológicos, que se miden con otras unidades.
Unidades de Medida de la Actividad Radiactiva
La medición de la actividad radiactiva se basa en unidades específicas que cuantifican la tasa de desintegración. Las dos más importantes son el Becquerel (Bq) y el Curie (Ci).
- El Becquerel (Bq): La Unidad del SI
Nombrada en honor a Henri Becquerel, el descubridor de la radiactividad, el becquerel es la unidad del Sistema Internacional de Unidades (SI) para la actividad radiactiva. Se define de manera sencilla pero poderosa: Un Bq equivale a una transformación, decaimiento o desintegración por segundo. Esto significa que si una muestra tiene una actividad de 100 Bq, se están produciendo 100 desintegraciones nucleares por cada segundo que pasa. Esta simplicidad la convierte en la unidad preferida en la mayoría de los contextos científicos y de protección radiológica. - El Curie (Ci): Una Unidad Histórica
Antes de la adopción del Becquerel, la unidad más comúnmente utilizada era el curie (Ci), en honor a Marie y Pierre Curie. Originalmente, se definió como la cantidad de emanación de radio en equilibrio con un gramo de radio. Hoy en día, su definición es más precisa: 1 curie se define como 3.7 × 1010 desintegraciones por segundo. Esto establece una relación directa con el Becquerel: 1 Ci = 3.7 × 1010 Bq. Aunque su uso ha sido desaconsejado en la Unión Europea para fines de salud pública desde 1985, todavía se permite en algunos contextos, como en la Comisión Reguladora Nuclear de los Estados Unidos. Su gran magnitud hace que a menudo se utilicen submúltiplos como el milicurie (mCi) o el microcurie (μCi).
Es crucial diferenciar la actividad de las unidades que miden los efectos de la radiación ionizante en la materia o en los tejidos biológicos. Para el daño mecánico o energético absorbido, se utiliza el gray (Gy), mientras que para el daño biológico o al tejido, se emplea el sievert (Sv). Estas últimas unidades se abordarán con más detalle al hablar de los riesgos para la salud.
El Contador Geiger: Un Detector Clásico de Radiactividad
Para medir la actividad de una fuente radiactiva, necesitamos un instrumento que pueda detectar las partículas o radiaciones emitidas. El Contador Geiger (o tubo Geiger-Müller) es quizás el dispositivo más icónico y reconocido para esta tarea. Es un instrumento relativamente simple pero muy efectivo que permite medir la radiactividad de un objeto o lugar.
Su funcionamiento se basa en la ionización de un gas. Un contador Geiger está compuesto, normalmente, por un tubo metálico con un fino hilo metálico que recorre su centro. El espacio entre el hilo y el tubo está aislado y relleno de un gas inerte, como argón, a baja presión, a menudo mezclado con un poco de vapor orgánico o halógeno. El hilo central se mantiene a un alto voltaje positivo (alrededor de 1000 voltios) con respecto al tubo, que actúa como cátodo.
Cuando una partícula radiactiva (alfa, beta o gamma/rayos X) entra en el tubo, o desprende un electrón de la pared, ioniza los átomos del gas. Los electrones liberados son atraídos fuertemente hacia el hilo central cargado positivamente. A medida que se aceleran, ganan energía y colisionan con otros átomos del gas, liberando más electrones en un efecto de “avalancha” que se propaga rápidamente. Este alud de electrones produce un breve impulso de corriente eléctrica que es detectado y amplificado por el circuito del contador. Una vez que el pulso se ha generado, el flujo de electricidad se detiene por sí mismo (gracias al gas de "apagado" o al circuito) y el contador queda listo para la siguiente detección.
Al instrumento se le llama “contador” porque cada partícula que lo atraviesa produce un pulso idéntico, lo que permite contar las partículas (normalmente de forma electrónica) y, por lo tanto, la actividad de la muestra. Sin embargo, una limitación importante del Contador Geiger es que no proporciona información sobre la identidad de la partícula ni su energía, solo que tuvo suficiente energía para penetrar las paredes del tubo e ionizar el gas.
Fundamentos Matemáticos de la Actividad Radiactiva
La radiactividad, también conocida como decaimiento radiactivo o desintegración nuclear, es un proceso espontáneo y estocástico. Esto significa que es imposible predecir cuándo un núcleo individual decaerá. Sin embargo, para un gran número de núcleos idénticos, podemos modelar su comportamiento con gran precisión mediante una fórmula matemática exponencial. Esta formulación fue desarrollada principalmente por Ernest Rutherford.

La Ecuación Fundamental de la Actividad
La actividad A(t) de una sustancia radiactiva que contiene un gran número de átomos idénticos N(t) representa el número total de decaimientos o desintegraciones por unidad de tiempo y se define por:
A(t) = λN(t)
Donde:
A(t)es la actividad en el tiempot.λ(lambda) es la constante de desintegración, característica de cada radionucleido. Sus unidades son s-1 (o Bq). Representa la probabilidad de que un núcleo individual decaiga por unidad de tiempo. Se asume queλes independiente del entorno físico (temperatura, presión, etc.).N(t)es el número de núcleos radiactivos presentes en el tiempot.
De esta definición, se deriva la ley de decaimiento radiactivo, que describe cómo el número de núcleos y la actividad disminuyen exponencialmente con el tiempo:
N(t) = N(0)e-λtA(t) = A(0)e-λt
Donde N(0) y A(0) son el número inicial de núcleos y la actividad inicial en el tiempo t=0, respectivamente.
Semivida (T1/2) y Vida Media (τ)
Dos cantidades clave caracterizan a los diferentes radionucleidos y son intrínsecas a cada uno:
- Tiempo de Semivida (T1/2): También conocido como período de semidesintegración, es el tiempo que tarda la mitad de una muestra de núcleos radiactivos en desintegrarse. Es una medida directa de la estabilidad de un isótopo: un T1/2 corto indica un isótopo muy inestable y de alta actividad, mientras que un T1/2 largo indica mayor estabilidad. La relación con la constante de desintegración es:
λ = 0.693 / T1/2 - Tiempo de Vida Media (τ): Es el tiempo promedio que un núcleo radiactivo individual existe antes de desintegrarse. Es el inverso de la constante de desintegración:
τ = 1 / λLa relación entre la semivida y la vida media es
τ = 1.44 × T1/2.
La semivida de un isótopo radiactivo es constante; no importa cuántos átomos tengas al principio, siempre tardará el mismo tiempo en que la mitad de ellos se desintegren. Esta propiedad es fundamental para aplicaciones como la datación por carbono-14 o el diseño de tratamientos de medicina nuclear.
Cálculo Gráfico de la Semivida
Además de los cálculos matemáticos, la semivida puede determinarse gráficamente a partir de un gráfico de la actividad restante (o el número de núcleos sobrevivientes) frente al tiempo. Para ello, se traza una línea desde el 100% de la actividad inicial (en el tiempo 0) hacia abajo hasta el 50% de la actividad. El punto en el que esta línea cruza el eje del tiempo (eje X) corresponde al valor de la semivida. Este método visual es una excelente manera de comprender el concepto de decaimiento exponencial.
Actividad Específica
La actividad específica (a) se define como la actividad por unidad de masa de una sustancia radiactiva. Se calcula como:
a = A / m = λN / m
Donde m es la masa de la muestra. En el SI, sus unidades son Bq/kg. Esta métrica es útil para comparar la radiactividad intrínseca de diferentes materiales por su masa.
Series de Decaimiento y Equilibrio Radiactivo
No todos los radionucleidos decaen directamente en un elemento estable. A menudo, un núcleo padre (P) decae en un núcleo hijo (H) que, a su vez, es radiactivo y decae en un nieto (G), y así sucesivamente, hasta alcanzar un producto final estable. Este proceso se conoce como una serie de decaimiento.
P → H → G
La cantidad de núcleos del hijo (H) en la sustancia dependerá de dos factores: cuántos son generados por el decaimiento del padre (P) y cuántos de ellos decaen a su propia tasa. Esto lleva a complejas ecuaciones diferenciales, pero nos interesa el comportamiento de la actividad del hijo en relación con la del padre.
Equilibrio en Actividades Padre-Hijo
En muchas series de decaimiento, la relación entre las actividades del hijo y del padre (AH/AP) puede alcanzar una cantidad constante a medida que transcurre el tiempo. Se consideran tres situaciones principales:
- No hay Equilibrio (T1/2)H > (T1/2)P:
Si la semivida del hijo es mayor que la del padre (lo que implica que la constante de desintegración del hijo es menor que la del padre, λH < λP), el cociente de las actividades crecerá exponencialmente con el tiempo y no alcanzará un equilibrio constante. El hijo se acumulará más rápido de lo que decae, superando al padre en actividad. - Equilibrio Transitorio (T1/2)H < (T1/2)P:
Si la semivida del hijo es menor que la del padre (λH > λP), la relación entre las actividades tiende a ser proporcional y constante (independiente del tiempo) después de un período inicial. Esto se conoce como equilibrio transitorio. En este caso, la actividad del hijo es mayor que la del padre, pero ambas decaen con la semivida efectiva del padre. - Equilibrio Secular (T1/2)H << (T1/2)P:
Este es un caso especial del equilibrio transitorio, que ocurre cuando la semivida del hijo es muchísimo más corta que la del padre (λH >> λP). Después de un tiempo suficiente, la actividad del hijo se vuelve aproximadamente igual a la actividad del padre (AH(t) ≈ AP(t)). Esto se observa en cadenas de decaimiento muy largas donde el padre inicial tiene una semivida extremadamente larga (por ejemplo, en la serie del Uranio-238, donde muchos hijos tienen semividas mucho más cortas, alcanzando un equilibrio con el Uranio-238). En la práctica, esto significa que la actividad total de la serie se mantiene casi constante durante largos períodos.
Activación Nuclear: Creando Radiactividad Artificial
Además de la radiactividad natural, es posible inducir la radiactividad en materiales estables, un proceso conocido como activación nuclear. Esto se logra bombardeando núcleos estables con diferentes tipos de partículas o radiación, convirtiéndolos en radionucleidos. Esta técnica es fundamental en la producción de radioisótopos para aplicaciones médicas, industriales y de investigación.
Activación por Neutrones
El método más común para la activación nuclear es el bombardeo con neutrones, típicamente utilizando un reactor nuclear. Los neutrones, al no tener carga eléctrica, pueden penetrar fácilmente en los núcleos atómicos. Existen dos tipos principales de interacción:
- Captura de Neutrones Térmicos: Cuando un neutrón térmico (de baja energía) es absorbido por un núcleo estable, el número atómico (Z) no cambia, pero el número de masa (A) aumenta en una unidad. Esto crea un isótopo del mismo elemento, que a menudo es radiactivo. Por ejemplo, se producen radioisótopos como el Yodo-131 (131I), el Molibdeno-99 (99Mo) y el Hierro-59 (59Fe) de esta manera, utilizados ampliamente en medicina nuclear.
- Fisión de Elementos Pesados: Al colisionar neutrones con un material de alto número de masa (como el Uranio-235), se puede inducir la fisión nuclear. Este proceso divide el núcleo pesado en dos núcleos más ligeros (fragmentos de fisión) y libera 2 o 3 neutrones adicionales, junto con una gran cantidad de energía. Muchos de los fragmentos de fisión son radionucleidos, como el Yodo-131 (131I), el Cesio-137 (137Cs) y el Xenón-133 (133Xe), que también tienen aplicaciones clínicas o son subproductos de la generación de energía nuclear.
Activación por Protones
Para la activación con protones, se utilizan aceleradores de partículas como ciclotrones o sincrotrones. Estos dispositivos aceleran protones (o deuterones) a altas energías en órbitas circulares mediante campos magnéticos y eléctricos. Cuando estos protones de alta energía impactan en un núcleo blanco, pueden ser absorbidos o simplemente transferir energía cinética, dejando el núcleo en un estado excitado. El núcleo excitado decae emitiendo nucleones (protones o neutrones), formando nuevos nucleidos. Estos nucleidos generados suelen ser deficientes en neutrones, lo que los hace propensos a desintegrarse por emisión de positrones (β+) o por captura electrónica. Ejemplos importantes para medicina nuclear incluyen el Flúor-18 (18F), el Carbono-11 (11C) y el Oxígeno-15 (15O), fundamentales para la tomografía por emisión de positrones (PET).

Activación por Fotones
Los fotones de alta energía, como los rayos X producidos por aceleradores lineales, también pueden inducir radiactividad en los materiales. Mediante la transferencia de energía en su interacción con los núcleos, pueden excitarlos y dar lugar a desintegraciones posteriores. Este tipo de fotoactivación es particularmente relevante en el ámbito de la radioprotección en medicina nuclear, ya que los componentes de las máquinas de radioterapia de alta energía pueden activarse durante el tratamiento, creando una fuente potencial de exposición a la radiación para los operadores. Por esta razón, se requieren estrictas medidas de seguridad y monitoreo.
Riesgos para la Salud y Protección Radiológica
La radiación ionizante, resultado de la actividad radiactiva, puede tener efectos perjudiciales para la salud. El riesgo no solo depende de la intensidad de la radiación y la duración de la exposición, sino también del tipo de tejido afectado y su capacidad de absorción. Por ejemplo, los órganos reproductores son considerablemente más sensibles que la piel, y los efectos mutagénicos de la radiación fueron identificados por primera vez por Hermann Joseph Muller en 1927.
Consecuencias para la Salud de la Exposición a las Radiaciones Ionizantes
Los efectos de la radiactividad sobre la salud son complejos y dependen de la dosis absorbida por el organismo. Dado que no todas las radiaciones tienen la misma nocividad biológica, se utiliza la dosis equivalente, que se mide en Sieverts (Sv). Esta unidad tiene en cuenta un coeficiente de ponderación para cada tipo de radiación y para cada tejido, lo que permite evaluar el daño biológico potencial. El Becquerel, al medir solo la tasa de desintegración, no discrimina la peligrosidad intrínseca de los diferentes tipos de radiación (alfa, beta, gamma).
- Radiación Alfa y Beta: Son relativamente poco peligrosas cuando la fuente está fuera del cuerpo, ya que tienen un bajo poder de penetración (una hoja de papel o la piel pueden detenerlas). Sin embargo, son extremadamente peligrosas si la sustancia emisora es inhalada, ingerida o entra en contacto directo con tejidos internos, ya que depositan toda su energía en un área muy pequeña, causando un daño local intenso.
- Radiación Gamma: Es siempre dañina, ya que posee un alto poder de penetración y se neutraliza con dificultad, requiriendo blindajes densos como plomo o concreto. Puede atravesar el cuerpo humano y causar daño a órganos internos desde el exterior.
Dosis Aceptable de Irradiación y Medidas de Protección
Hasta cierto punto, las radiaciones naturales (emitidas por el medio ambiente, como el radón, los rayos cósmicos o el potasio-40 en nuestro propio cuerpo) son inofensivas. La tasa de dosis equivalente promedio a nivel del mar es de aproximadamente 0.00012 mSv/h. La dosis efectiva (suma de dosis externas e internas) que se considera que empieza a producir efectos detectables en el organismo es de 100 mSv en un período de un año.
Los métodos fundamentales para reducir la dosis de radiación son tres, conocidos como los principios de la radioprotección:
- Reducción del Tiempo de Exposición: Minimizar el tiempo que se permanece cerca de una fuente radiactiva. Cuanto menos tiempo, menor será la dosis acumulada.
- Aumento del Blindaje: Interponer material absorbente entre la fuente y la persona. El tipo y grosor del blindaje dependen del tipo y energía de la radiación (ej. plomo para rayos X/gamma, plástico para beta, y papel o aire para alfa).
- Aumento de la Distancia a la Fuente Radiante: La intensidad de la radiación disminuye drásticamente con la distancia (ley del inverso del cuadrado). Duplicar la distancia reduce la exposición a una cuarta parte.
En entornos controlados, como centrales nucleares o laboratorios, se establecen zonas con diferentes límites de dosis para controlar el acceso del personal. A modo de ejemplo, se muestran las tasas de dosis utilizadas en una central nuclear:
| Zona | Dosis (mSv/h) |
|---|---|
| Zona gris o azul | 0.0025 a 0.0075 |
| Zona verde | 0.0075 a 0.025 |
| Zona amarilla | 0.025 a 1 |
| Zona naranja | 1 a 100 |
| Zona roja | > 100 |
Dosis Efectiva Permitida y Regulaciones
La dosis efectiva es una dosis acumulada que considera la suma ponderada de dosis equivalentes en todos los tejidos y órganos del cuerpo, tanto por irradiación interna como externa. Las regulaciones internacionales y nacionales establecen límites estrictos para proteger a la población y a los trabajadores.
- Trabajadores Expuestos: En la Unión Europea, la Directiva 96/29/EURATOM limita la dosis efectiva para trabajadores expuestos a 100 mSv durante un período de cinco años consecutivos, con una dosis efectiva máxima de 50 mSv en cualquier año. Existen límites específicos para el cristalino, la piel y las extremidades, así como para mujeres embarazadas o lactantes.
- Población General: Para la población no expuesta profesionalmente, el límite de dosis efectiva es de 1 mSv por año. En circunstancias especiales, puede permitirse un valor más elevado en un solo año, siempre que no se superen los 5 mSv en cinco años consecutivos.
- Estudiantes: Para estudiantes que trabajan con radiaciones ionizantes, los límites se fijan en 6 mSv en un año, un valor intermedio entre los trabajadores y la población general.
- Intervenciones de Emergencia: En situaciones de emergencia radiológica (como accidentes), estos límites no son aplicables. Se utilizan niveles de referencia y se prioriza la protección del público y los trabajadores. Las actuaciones suelen comenzar cuando la dosis al público puede superar los 10 mSv en dos días. Para los trabajadores de emergencia, se intenta que la dosis no supere los 100 mSv en un solo año, salvo en situaciones de rescate de vidas o prevención de catástrofes, donde se puede permitir hasta 500 mSv, pero siempre con consentimiento voluntario e informado del personal.
Estos valores se establecen por encima del fondo natural de radiación (que en promedio es de 2.4 mSv al año a nivel mundial). Las diferencias en los límites se deben a que los trabajadores expuestos reciben un beneficio directo de la industria en la que laboran, asumiendo un riesgo mayor que el público general. La base de estos límites se apoya en el modelo lineal sin umbral (LNT), que postula que cualquier dosis de radiación, por pequeña que sea, conlleva un riesgo de efectos estocásticos (como el cáncer), aunque no exista un umbral por debajo del cual el riesgo sea cero. Este modelo se basa en datos epidemiológicos de grandes poblaciones expuestas, como los supervivientes de Hiroshima y Nagasaki.
Ley de la Radiosensibilidad de Bergonié y Tribondeau
Postulada en 1906 por los científicos franceses Jean Bergonié y Louis Tribondeau, la ley de la radiosensibilidad establece que la sensibilidad de un tejido a la radiación ionizante está directamente relacionada con su tasa de división celular y su grado de diferenciación. En términos simples, los tejidos y órganos más sensibles a las radiaciones son los menos diferenciados y los que exhiben una alta actividad reproductiva o proliferación celular. Esto se debe a que el ADN es más vulnerable al daño durante la replicación celular.
Ejemplos de radiosensibilidad de tejidos:
- Tejidos Altamente Radiosensibles:
- Epitelio intestinal (debido a su alta tasa de renovación celular)
- Órganos reproductores (ovarios, testículos)
- Médula ósea (productora de células sanguíneas)
- Glándula tiroides
- Tejidos Medianamente Radiosensibles:
- Tejido conectivo
- Tejidos Poco Radiosensibles:
- Neuronas (células altamente diferenciadas y que no se dividen)
- Hueso (tejido maduro y de baja tasa de recambio)
Esta ley es fundamental en campos como la radioterapia, donde se busca maximizar el daño a las células cancerosas (que suelen ser de rápida división) minimizando el daño a los tejidos sanos circundantes.

Ejemplos de Isótopos Radiactivos Comunes
La radiactividad es una propiedad de los isótopos inestables de muchos elementos. Estos pueden ser de origen natural o producidos artificialmente.
Isótopos Naturales
- Uranio (235U y 238U)
- Torio (234Th y 232Th)
- Radio (226Ra y 228Ra)
- Carbono-14 (14C)
- Tritio (3H)
- Radón (222Rn)
- Potasio-40 (40K)
- Polonio-210 (210Po)
Isótopos Artificiales
- Plutonio (239Pu y 241Pu)
- Curio (242Cm y 244Cm)
- Americio (241Am)
- Cesio (134Cs, 135Cs y 137Cs)
- Yodo (129I, 131I y 133I)
- Antimonio-125 (125Sb)
- Rutenio-106 (106Ru)
- Estroncio-90 (90Sr)
- Criptón (85Kr y 89Kr)
- Selenio-75 (75Se)
- Cobalto-60 (60Co)
- Cloro-36 (36Cl)
Preguntas Frecuentes (FAQs)
¿Qué es la actividad radiactiva y por qué es importante medirla?
La actividad radiactiva es la velocidad a la que los núcleos inestables de una muestra se desintegran por segundo. Es crucial medirla para conocer la potencia de una fuente radiactiva, predecir su vida útil, gestionar su seguridad en aplicaciones médicas e industriales, y evaluar los riesgos potenciales para la salud y el medio ambiente.
¿Cuál es la diferencia entre Becquerel (Bq) y Curie (Ci)?
Ambas son unidades de actividad radiactiva. El Becquerel (Bq) es la unidad del Sistema Internacional y representa una desintegración por segundo (1 Bq = 1 s-1). El Curie (Ci) es una unidad más antigua, definida como 3.7 × 1010 desintegraciones por segundo, lo que significa que 1 Ci = 3.7 × 1010 Bq. El Becquerel es la unidad preferida en la ciencia moderna debido a su simplicidad y coherencia con el SI.
¿Cómo funciona un Contador Geiger?
Un Contador Geiger detecta la radiación ionizante aprovechando la capacidad de las partículas radiactivas para ionizar un gas dentro de un tubo sellado. Cuando una partícula entra, ioniza el gas, creando una avalancha de electrones que produce un pulso de corriente eléctrica detectable. El contador registra estos pulsos, indicando la actividad radiactiva. Es un dispositivo robusto y sensible, aunque no distingue el tipo o la energía de la radiación.
¿Qué es la semivida (half-life) de un isótopo radiactivo?
La semivida (T1/2) es el tiempo que tarda la mitad de los núcleos radiactivos de una muestra en desintegrarse. Es una propiedad constante e intrínseca de cada isótopo, independientemente de la cantidad inicial de material. Es fundamental para la datación de materiales (como el carbono-14) y para calcular la duración de la actividad de una fuente.
¿Cómo se protege uno de la radiación ionizante?
La protección contra la radiación se basa en tres principios fundamentales: tiempo (minimizar la duración de la exposición), distancia (alejarse de la fuente, ya que la intensidad disminuye con el cuadrado de la distancia) y blindaje (interponer materiales absorbentes, como plomo, concreto o agua, entre la fuente y la persona). Aplicar estos principios reduce significativamente la dosis de radiación recibida.
¿Todos los tejidos del cuerpo son igualmente sensibles a la radiación?
No. Según la ley de la radiosensibilidad de Bergonié y Tribondeau, los tejidos más sensibles a la radiación son aquellos que tienen una alta tasa de división celular y están menos diferenciados. Ejemplos incluyen el epitelio intestinal, la médula ósea y los órganos reproductores. Por el contrario, tejidos como las neuronas o el hueso son mucho menos sensibles debido a su baja o nula capacidad de división y alta diferenciación.
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