¿Cuánto gas lleva la cerveza?

El Secreto de las Burbujas: Carbonatación en Cerveza

19/02/2022

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La efervescencia de una cerveza bien servida es mucho más que un detalle estético; es una característica fundamental que influye directamente en su aroma, sabor y textura. Esa cascada de burbujas que asciende desde el fondo del vaso, coronada por una espuma persistente, es el resultado de un proceso cuidadosamente controlado conocido como carbonatación. Pero, ¿cuánto gas lleva realmente la cerveza? La respuesta no es tan simple como un número fijo, ya que depende de factores como el tipo de cerveza, las preferencias del cervecero y, sorprendentemente, del método de carbonatación empleado. En este artículo, desentrañaremos los misterios del dióxido de carbono (CO2) en la cerveza, explorando las técnicas, el equipo y la ciencia detrás de una carbonatación perfecta.

¿Qué cervezas utilizan gas 70/30?
El gas mixto 70/30 es el único que debes usar en Guinness. Es solo para cervezas con muy baja carbonatación, como bitters y stouts . Nunca uses una stout con 100 % de CO2. Este tamaño es ideal para la mayoría de los bares, tanto en casa como en la oficina, incluyendo kegerators, y tiene una capacidad aproximada de 2 a 3 barriles de gas.

La Ciencia Detrás de las Burbujas: Carbonatación Forzada vs. Natural

Existen dos caminos principales para dotar a la cerveza de su característica efervescencia: la carbonatación natural y la carbonatación forzada. Cada método tiene sus particularidades, ventajas y desafíos, y la elección de uno u otro impacta significativamente el perfil final de la bebida.

La carbonatación natural, un método tradicional y artesanal, se logra añadiendo una pequeña cantidad de azúcar o dextrosa a la cerveza justo antes de embotellarla o embasarla en barril. Este azúcar residual fermenta dentro del envase cerrado, produciendo dióxido de carbono (CO2) de forma gradual. El gas, al no tener a dónde escapar, se disuelve en el líquido. Si bien este método puede conferir una sensación en boca particular y una complejidad de sabor adicional para algunos, también presenta desventajas. La fermentación secundaria a menudo resulta en cervezas más turbias y con un sedimento notable en el fondo de la botella, producto de las levaduras que realizan la fermentación. Además, el tiempo de espera para que la cerveza alcance el nivel deseado de carbonatación es considerablemente más largo, a menudo semanas.

Por otro lado, la carbonatación forzada es el método preferido por la mayoría de las cervecerías comerciales y cada vez más por los cerveceros caseros que buscan precisión y eficiencia. Este proceso implica la inyección directa de gas carbónico (CO2) en la cerveza bajo condiciones controladas de presión y temperatura. El CO2, al ser introducido a alta presión, se disuelve en el líquido. Para asegurar una disolución completa y uniforme, es común que el barril se mueva o agite después de la inyección de gas. Una de las grandes ventajas de este sistema es la rapidez: si bien se recomienda un tiempo de estabilización de unas 48 horas, la cerveza puede estar lista para consumir mucho antes que con la carbonatación natural. Además, y esto es crucial, la carbonatación forzada permite un control absoluto sobre la concentración final de CO2 en la cerveza, asegurando una consistencia perfecta de un lote a otro.

Ventajas Clave de la Carbonatación Forzada: Precisión y Eficiencia

La adopción de la carbonatación forzada se justifica por una serie de beneficios que mejoran la calidad y la experiencia del cervecero:

  • Claridad y Sabor Mejorados: Al no requerir una fermentación secundaria en el envase, se evita la producción de turbidez y sedimentos. Esto resulta en cervezas más claras y, según muchos expertos, con un perfil de sabor más puro, ya que se eliminan posibles sabores no deseados asociados a la actividad de la levadura en el envase final.
  • Rapidez: Como se mencionó, el proceso es significativamente más rápido. En cuestión de días, la cerveza está lista para ser servida, a diferencia de las semanas que puede tomar la carbonatación natural.
  • Control Constante: Esta es quizás la mayor ventaja. Con un sistema de carbonatación forzada, se mantiene una concentración de gas constante durante toda la vida útil del barril. Esto significa que la primera pinta y la última tendrán el mismo nivel de burbujas, algo difícil de lograr con métodos naturales donde la presión puede decaer a medida que el barril se vacía.
  • Facilidad de Servido: La misma presión del gas carbónico utilizada para carbonatar la cerveza también sirve para extraerla del barril. Esto elimina la necesidad de bombas de aire externas o la inyección de otros gases para el dispensado, simplificando el sistema y asegurando un flujo constante.
  • Eliminación de Oxígeno: El uso de una bombona de CO2 con un sistema de purgado ofrece una manera sencilla y efectiva de eliminar el oxígeno del espacio superior del barril antes de la carbonatación. Al ser el CO2 más pesado que el aire, al inyectar gas y purgar el barril, se desplaza el oxígeno, un enemigo de la cerveza que puede causar oxidación y sabores desagradables. Este paso es fundamental para preservar la frescura y calidad de la cerveza a largo plazo.

¿Cuánto Gas es el Ideal? El Volumen de CO2 en la Cerveza

La cantidad de CO2 disuelto en la cerveza se mide generalmente como un porcentaje del volumen total del líquido. Determinar el punto ideal de carbonatación es una cuestión de equilibrio entre el tipo de cerveza y, en última instancia, las preferencias personales del consumidor. No hay un valor único para todas las cervezas, y lo que para uno es una carbonatación perfecta, para otro podría ser excesiva o insuficiente.

Sin embargo, existen rangos de referencia que sirven como guía para los cerveceros y aficionados:

Tabla de Concentración de CO2 según el Tipo de Cerveza

Tipo de CervezaVolumen de CO2 (%)Descripción
Cervezas Británicas (Poco Carbonatadas)Alrededor de 1.5%Estilo tradicional de pub inglés, con muy poca efervescencia.
Stouts y PortersAlrededor de 1.9%Cervezas oscuras, con una carbonatación moderada a baja, que realza su cremosidad.
Lagers, Ales, Cervezas de Abadía, IPAs, etc.Entre 2.2% y 2.6%La mayoría de los estilos de cerveza se encuentran en este rango, ofreciendo un equilibrio de burbujas.
Cervezas de Trigo (Muy Carbonatadas)Superior al 2.6% (hasta 4%)Caracterizadas por su alta efervescencia, que complementa su ligereza y frescura.
SobrecarbonatadaMás allá del 4%Considerado un nivel excesivo de gas, puede resultar en una sensación picante y desagradable.

Como se puede observar, una Lager de verano alemana, por ejemplo, puede duplicar la concentración de CO2 de una cerveza tipo pub inglés, lo que demuestra la amplia gama de preferencias y estilos. El objetivo es encontrar el punto de equilibrio que complemente el sabor y el cuerpo de cada cerveza.

¿Cuánto gas lleva la cerveza?
La mayoría de cervezas, y esto incluye a las Lagers, Ales, cervezas de Abadía, IPAs, etc\u2026 están entre 2,2 y 2,6%. Y las cervezas muy carbonatadas, entre ellas las típicas de trigo superan el 2,6% hasta 4%. Más allá de 4% se considera que una cerveza está claramente sobre carbonatada.

Equipamiento Esencial para la Carbonatación Forzada Casera

Para aquellos que desean aventurarse en la carbonatación forzada a nivel doméstico, la buena noticia es que el equipo necesario es accesible y relativamente sencillo de operar. La base de este sistema es el envasado en barril, que puede ser desde pequeños barriles de 5 litros en adelante. La mayoría de las grandes cerveceras utilizan carbonatación forzada incluso para sus cervezas embotelladas, aunque esto requiere equipos mucho más especializados y de gran escala.

Para el cervecero casero, los componentes clave incluyen:

  • Barril: El recipiente donde se almacenará la cerveza y se inyectará el CO2. Los barriles Cornelius (Corny Kegs) son muy populares por su facilidad de uso y limpieza.
  • Fuente de CO2: Generalmente una bombona grande de dióxido de carbono. Para usos más esporádicos o volúmenes pequeños, también se pueden emplear cargas de CO2 de 16 gramos con el dispensador adecuado.
  • Manorreductor con Manómetro: Este es un componente crucial. El manorreductor se conecta a la bombona de CO2 y permite reducir la alta presión del gas de la bombona a una presión controlada y segura para el barril. El manómetro incorporado es fundamental para monitorizar y ajustar la presión de gas en el barril, asegurando que se mantenga en el nivel deseado para la carbonatación.
  • Conectores y Grifo: Para servir la cerveza una vez carbonatada, se necesitarán los conectores adecuados para el barril y un grifo dispensador.

La inversión en este equipo se traduce en un control sin precedentes sobre la calidad de la cerveza y una mayor flexibilidad en el proceso de elaboración.

El Arte de Carbonatar: Presión, Temperatura y la Tabla de Equilibrio

El proceso de carbonatación forzada se basa en una relación fundamental: la concentración de CO2 disuelto en la cerveza es una función directa de la presión del gas y de la temperatura del líquido dentro del barril. Esta relación se describe en tablas de carbonatación, que muestran las concentraciones de CO2 dependiendo de la presión (en bares o PSI) y la temperatura (en grados Celsius o Fahrenheit).

El primer paso es definir la concentración de CO2 deseada para tu cerveza, basándose en el tipo de cerveza y tus preferencias personales. Si no estás seguro, una concentración de 2.3% de CO2 es un buen punto de partida, considerado estándar para muchos estilos.

Una vez definida la concentración, mide la temperatura actual de tu barril. Es importante destacar que, si bien la carbonatación forzada se puede realizar tanto con el barril refrigerado como a temperatura ambiente, hacerlo en frío es generalmente más seguro y eficiente. A temperaturas más bajas, el CO2 se disuelve más fácilmente en el líquido, lo que permite alcanzar la concentración deseada con presiones de gas más bajas.

¿Cómo calcular el grado alcohólico de la cerveza?
Para calcular el volumen de alcohol solo necesitamos una calculadora. Lo primero que tenemos que hacer es restar la densidad inicial menos la densidad final. En el ejemplo mencionado antes sería 1051 \u2013 1010. El resultado nos da 41, el cuál dividimos por 1000 y logramos el 0,041.

Ejemplo práctico: Imaginemos que tu barril está en la nevera a una temperatura estable de 4 ºC y deseas una concentración de CO2 del 2.3%. Al consultar una tabla de carbonatación, verías que para esa combinación de temperatura y concentración, necesitarías aplicar una presión de entre 0.6 y 0.7 bares. Con esta información, el proceso sería el siguiente:

  1. Conecta la bombona de CO2 con el manorreductor al barril.
  2. Abre la válvula de la bombona e inyecta gas hasta que el manómetro del manorreductor indique la presión deseada (0.6-0.7 bares en nuestro ejemplo).
  3. Cierra el grifo de la bombona y agita suavemente el barril. El movimiento ayuda a que el CO2 se disuelva más rápidamente en la cerveza.
  4. Observa el manómetro. A medida que el gas se disuelve, la presión dentro del barril bajará.
  5. Repite los pasos 2 y 3 varias veces hasta que la presión se mantenga estable en el nivel deseado, indicando que se ha alcanzado el equilibrio entre el gas disuelto en la cerveza y el gas en el espacio superior del barril.

Si tienes prisa, algunos cerveceros optan por "sobrepresurizar" el barril (por ejemplo, a 1.5 bares) y agitarlo vigorosamente, esperando que la presión baje rápidamente al punto deseado. Sin embargo, esta técnica conlleva el riesgo de sobre-carbonatar la cerveza, lo que puede resultar en una bebida con demasiadas burbujas y una sensación picante desagradable. El consejo de los expertos es, especialmente para los principiantes, proceder con paciencia, apuntando siempre a la presión objetivo y corrigiendo gradualmente a medida que la presión disminuye por la disolución del gas.

Más Allá del CO2: Otros Gases y Mezclas para Cervezas Específicas

Aunque el CO2 es el gas por excelencia para la carbonatación, existen otras opciones y mezclas de gases que se utilizan en la industria cervecera, especialmente para ciertos estilos de cerveza o para el dispensado. Una de las mezclas más comunes es la de nitrógeno (N2) y dióxido de carbono (CO2), a menudo en proporciones como 60/40 (60% N2, 40% CO2) o 70/30 (70% N2, 30% CO2).

Estas mezclas, conocidas como "gas mixto" o "nitro gas", son ideales para cervezas específicas que se benefician de una menor carbonatación y una textura más suave y cremosa. Por ejemplo, el gas 70/30 es particularmente adecuado para:

  • Stouts y Porters: Especialmente las variedades "nitro", como las famosas Guinness. El nitrógeno produce burbujas mucho más pequeñas y una espuma densa y persistente que se asienta lentamente, creando una "cascada" visual y una sensación en boca aterciopelada.
  • IPAs y Pale Ales: Aunque tradicionalmente se carbonatan con CO2 puro, algunas IPA y Pale Ales pueden beneficiarse de mezclas como 60/40 para ofrecer una carbonatación más suave, que puede realzar ciertos perfiles de lúpulo sin la mordida del CO2 puro.
  • Lagers: Si bien las Lagers suelen requerir una carbonatación más alta con CO2, el uso de mezclas puede ser ventajoso en ciertos entornos o para lograr una mayor estabilidad del gas a temperaturas ambiente más elevadas, aunque puede alterar ligeramente el sabor con el tiempo.

Es importante destacar que, a diferencia del CO2 que se disuelve fácilmente, el nitrógeno es mucho menos soluble en líquidos, lo que contribuye a la formación de esas burbujas diminutas y a la textura cremosa. Estas mezclas no solo sirven para carbonatar, sino que también son cruciales para el sistema de dispensado, ya que la presión del gas es la que impulsa la cerveza fuera del barril. Para el cervecero casero, el uso de estas mezclas suele ser más complejo y requiere un equipo de dispensado específico para nitrógeno.

Preguntas Frecuentes sobre la Carbonatación de la Cerveza

A continuación, abordamos algunas de las preguntas más comunes relacionadas con el gas en la cerveza:

¿Cuánto CO2 necesito para un barril de cerveza?

La cantidad de CO2 necesaria para un barril de cerveza no se mide en "volumen de gas" de la bombona, sino en la presión aplicada y el tiempo de contacto para alcanzar el volumen de CO2 deseado en la cerveza. Una bombona de CO2 de tamaño estándar (por ejemplo, de 2.5 kg) puede carbonatar y dispensar múltiples barriles de 19 litros (Corny kegs). La cantidad de gas que "se gasta" depende de la temperatura de la cerveza, el volumen de CO2 deseado y la frecuencia de dispensado. Lo crucial es mantener la presión adecuada para el volumen de CO2 deseado a la temperatura de servicio.

¿Qué cervezas utilizan gas 70/30?

Las cervezas que comúnmente utilizan gas 70/30 (70% nitrógeno, 30% CO2) son principalmente las Stouts y Porters, especialmente aquellas que se comercializan como "nitro". Esta mezcla es ideal para lograr una espuma densa, cremosa y una sensación en boca más suave. También puede ser utilizada para ciertas IPAs y Pale Ales si se busca un perfil de carbonatación más tenue y una estabilidad mejorada a ciertas temperaturas ambientales. No es una mezcla adecuada para cervezas que requieren una carbonatación alta y chispeante, como muchas lagers o cervezas de trigo.

¿Cuánto CO2 necesito para un barril de cerveza?
Dependiendo de la temperatura y los niveles de carburación, para carburar y servir un barril de 5 galones se necesitan entre 60 y 80 g de CO2 cada uno.

¿Es mejor la carbonatación forzada o natural?

Ambos métodos tienen sus méritos. La carbonatación forzada ofrece un control superior en términos de nivel de gas, claridad de la cerveza, rapidez y consistencia, siendo el método estándar en la producción comercial. Es ideal para cerveceros que buscan precisión y eficiencia. La carbonatación natural, por otro lado, es más tradicional y puede añadir una capa de complejidad de sabor y una sensación en boca ligeramente diferente debido a la refermentación en botella. Sin embargo, implica más tiempo, sedimento y menos control sobre el nivel exacto de carbonatación. La elección depende de las prioridades del cervecero: control y claridad versus tradición y un perfil ligeramente diferente.

¿Cómo sé si mi cerveza está sobrecarbonatada?

Una cerveza sobrecarbonatada presentará varias señales: al servirla, generará una cantidad excesiva de espuma que no se disipa fácilmente, y la cerveza en sí puede parecer "efervescente" o "picante" en boca, casi como un refresco. El sabor puede verse afectado, a menudo con una acidez punzante. Si esto ocurre, puedes intentar purgar lentamente el barril de gas para reducir la presión, dejarlo reposar frío y repetir el proceso hasta que la carbonatación sea la adecuada. Sin embargo, una vez que el CO2 está disuelto en exceso, es difícil revertirlo por completo sin afectar la cerveza.

¿Cuánto tiempo tarda la carbonatación forzada?

La carbonatación forzada es significativamente más rápida que la natural. Si bien se puede lograr una carbonatación inicial en unas pocas horas con agitación, se recomienda dejar el barril bajo la presión deseada durante al menos 48 horas en frío para permitir que el gas se disuelva completamente y la cerveza se estabilice. Este tiempo de espera es crucial para asegurar una carbonatación uniforme y evitar problemas de sobre o subcarbonatación al servir.

Conclusión: Dominando el Arte de la Carbonatación

La carbonatación es un pilar fundamental en la elaboración de cerveza, tan importante como los ingredientes o el proceso de fermentación. Entender cuánto gas lleva la cerveza, cómo se introduce y cómo se controla, es clave para cualquier cervecero o aficionado que busque la perfección en cada pinta. La carbonatación forzada, con su promesa de precisión, rapidez y consistencia, se ha consolidado como una herramienta invaluable que permite a los cerveceros dominar el arte de las burbujas, asegurando que cada sorbo sea una experiencia refrescante y placentera. Ya sea que prefieras una Stout sedosa con nitrógeno o una Lager chispeante con CO2, el control del gas es el secreto para desbloquear el máximo potencial de tu cerveza favorita.

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