¿Cómo calcular el volumen plasmático?

¿Cómo Calcular el Volumen Plasmático?

30/03/2022

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El volumen plasmático es un indicador crucial de la salud cardiovascular y renal, representando la cantidad de plasma, la parte líquida de la sangre, que circula por nuestro cuerpo. Comprender cómo se calcula y por qué es importante, especialmente en contextos clínicos como las enfermedades hepáticas o la necesidad de recambios plasmáticos, es fundamental para profesionales de la salud y para cualquier persona interesada en el funcionamiento interno del organismo. Este artículo te sumergirá en el concepto del volumen plasmático, te proporcionará la fórmula para calcularlo y explorará su relevancia en diversas aplicaciones médicas.

¿Qué es un volumen plasmático?
Volume plasmatique Volumen del PLASMA en la circulación. Generalmente se mide con TÉCNICAS DE DILUCIÓN DEL INDICADOR.

El plasma sanguíneo es mucho más que solo agua; es un complejo medio que transporta nutrientes, hormonas, anticuerpos, factores de coagulación y productos de desecho. Mantener un volumen plasmático adecuado es vital para la presión arterial, el transporte de oxígeno y la función de los órganos. Cuando este volumen se altera, pueden surgir complicaciones graves, desde problemas de coagulación hasta disfunciones renales o hepáticas. Por ello, la capacidad de estimar este volumen con precisión es una herramienta diagnóstica y terapéutica indispensable.

Índice de Contenido

¿Qué es el Volumen Plasmático?

El volumen plasmático se define como el volumen total de plasma presente en la circulación sanguínea de un individuo. El plasma constituye aproximadamente el 55% del volumen total de la sangre y es el componente líquido que suspende las células sanguíneas (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). Es una solución acuosa que contiene una gran variedad de proteínas (como la albúmina, los factores de coagulación y las inmunoglobulinas), electrolitos, nutrientes, hormonas, enzimas y productos de desecho metabólicos.

Este volumen es dinámico y puede variar en respuesta a factores fisiológicos como la hidratación, la dieta, la actividad física y el estado de salud general. Su medición o estimación es crucial en diversas situaciones clínicas, ya que un volumen plasmático inadecuado puede indicar o contribuir a condiciones como la deshidratación, la hipovolemia (bajo volumen sanguíneo), la hipervolemia (exceso de volumen sanguíneo) o desequilibrios en la distribución de fluidos corporales. Tradicionalmente, se ha determinado mediante técnicas de dilución de indicadores, donde una sustancia conocida se inyecta en el torrente sanguíneo y su concentración posterior permite inferir el volumen del compartimento en el que se ha distribuido.

La Importancia de Calcular el Volumen Plasmático

La estimación precisa del volumen plasmático es de suma importancia en la medicina moderna, particularmente en la gestión de pacientes críticos y en la planificación de terapias específicas. Su cálculo no es un mero ejercicio teórico, sino una herramienta práctica que influye directamente en las decisiones clínicas y en los resultados del paciente.

Una de las aplicaciones más destacadas de la estimación del volumen plasmático se encuentra en el ámbito de la plasmaféresis o recambio plasmático terapéutico. En este procedimiento, el volumen de plasma a intercambiar se prescribe directamente en función del volumen plasmático estimado del paciente. Un cálculo preciso asegura que se elimine una cantidad adecuada de moléculas patógenas del torrente sanguíneo, optimizando la eficacia del tratamiento y minimizando el riesgo de complicaciones. Si el volumen plasmático se subestima, la cantidad de sustancias a eliminar podría ser insuficiente, comprometiendo el tratamiento. Si se sobreestima, podría llevar a un recambio excesivo, con mayor riesgo de desequilibrios electrolíticos o de coagulación.

Además, el volumen plasmático es un factor clave en la hemodinámica y la perfusión de órganos. Por ejemplo, en el síndrome hepatorrenal (SHR) tipo 1, una complicación grave de la cirrosis avanzada, se ha observado que la expansión del volumen plasmático por sí sola no mejora la función renal. Sin embargo, el tratamiento simultáneo con expansores de volumen plasmático, como la albúmina intravenosa, junto con vasoconstrictores, se asocia con mejoras significativas en la presión arterial, la función renal (tasa de filtración glomerular, GFR) y la normalización de los niveles de sodio y creatinina. Esto sugiere que, si bien la hipovolemia central (bajo volumen en la circulación central) contribuye al SHR, su corrección debe ser parte de una estrategia más compleja que aborde también la vasodilatación arterial. La capacidad de monitorear y ajustar el volumen plasmático, a través de la infusión de albúmina en dosis específicas (por ejemplo, 1 g/kg de peso corporal inicialmente, seguido de 20 a 40 g/día), es crucial para el manejo de estos pacientes y para mejorar su pronóstico, incluso en la supervivencia hasta el trasplante hepático.

¿Cómo se calculan los plasmas?
El plasma puede obtenerse mediante la separación en componentes de una donación de sangre total, su volumen en este caso es de 200-300 ml, o bien a partir de una donación de plasmaféresis, siendo en este caso el volumen de 300-600 ml1,2.

Por lo tanto, el cálculo del volumen plasmático no solo guía tratamientos de purificación sanguínea, sino que también informa estrategias para estabilizar la hemodinámica y mejorar la función de órganos vitales, resaltando su papel central en la atención al paciente.

La Fórmula Clave: Cálculo del Volumen Plasmático

Para la prescripción de procedimientos como el recambio plasmático, la estimación del volumen plasmático del paciente se basa en su peso corporal y en su hematocrito. La fórmula más comúnmente utilizada, por su simplicidad, rapidez y fiabilidad, es la siguiente:

Volumen Plasmático (L) = (0.065 × Peso [kilogramos]) × (1 − Hematocrito)

Desglosemos esta fórmula:

  • Peso [kilogramos]: Es el peso corporal del paciente en kilogramos.
  • 0.065: Este es un factor constante que representa la proporción estimada del volumen sanguíneo total en relación con el peso corporal. En general, se considera que el volumen sanguíneo es aproximadamente el 6.5% del peso corporal en adultos.
  • 1 − Hematocrito: El hematocrito es el porcentaje del volumen de la sangre total que está compuesto por glóbulos rojos. Se expresa como una fracción (por ejemplo, un hematocrito del 40% se usaría como 0.40 en la fórmula). Al restar el hematocrito de 1, obtenemos la fracción de la sangre que es plasma (ya que la sangre está compuesta principalmente por plasma y células rojas).

Ejemplo práctico:

Imaginemos un paciente que pesa 70 kilogramos y tiene un hematocrito del 45%.

  1. Primero, convierte el hematocrito a una fracción: 45% = 0.45
  2. Aplica la fórmula:

Volumen Plasmático = (0.065 × 70 kg) × (1 − 0.45)

Volumen Plasmático = (4.55 L) × (0.55)

Volumen Plasmático ≈ 2.50 L

Así, el volumen plasmático estimado para este paciente sería aproximadamente 2.50 litros. Este valor es el punto de partida para determinar la cantidad de plasma a intercambiar en un procedimiento de plasmaféresis o para evaluar el estado de hidratación del paciente.

Es importante recordar que esta fórmula proporciona una estimación. Factores individuales como la edad, el género, la composición corporal y ciertas condiciones médicas pueden influir en el volumen plasmático real, pero para fines clínicos generales, esta fórmula es ampliamente aceptada y efectiva.

Contexto Clínico: El Recambio Plasmático Terapéutico (Plasmaféresis)

El recambio plasmático terapéutico, también conocido como plasmaféresis, es una técnica de purificación sanguínea diseñada para eliminar toxinas de alto peso molecular, como anticuerpos patógenos, complejos inmunes o lipoproteínas, que no pueden ser eliminadas eficazmente por métodos convencionales como la diálisis. Es un procedimiento vital en el tratamiento de diversas enfermedades graves y debilitantes.

En la plasmaféresis, el plasma del paciente se separa de los componentes celulares de la sangre, se desecha, y luego se reemplaza con un fluido de reemplazo, que puede ser un coloide (como albúmina al 5%), una combinación de cristaloides y coloides, o plasma fresco congelado (PFC).

¿Cuál es la fórmula para el volumen de Plex?
Para la prescripción de plasmaféresis, el volumen plasmático del paciente se estima a partir del hematocrito y su peso en kilogramos. La fórmula para estimar el volumen plasmático es (0,065 × peso [kilogramos]) × (1 \u2212 hematocrito) (24).

Métodos de Separación Plasmática

Existen dos técnicas principales para lograr la separación del plasma:

  1. Separación por Centrifugación: Más común en algunas regiones, implica hacer girar la sangre a alta velocidad para separar sus componentes por densidad.
  2. Separación por Membrana: Similar a la ultrafiltración en una máquina de diálisis, pero utilizando membranas con poros lo suficientemente grandes como para permitir el paso de todas las moléculas circulantes del plasma, mientras retienen los componentes celulares. Esta técnica es cada vez más popular, especialmente porque los nefrólogos y el personal de diálisis están familiarizados con el manejo de estas máquinas. Los filtros especiales utilizados tienen tamaños de poro de 0.3 a 0.5 µm, que permiten el paso del plasma pero retienen las células sanguíneas, incluso las plaquetas (que miden aproximadamente 3 µm).

La sangre se extrae del paciente (generalmente a través de un acceso venoso central), pasa por el filtro de plasma donde el plasma es separado, y los componentes celulares se devuelven al paciente junto con el fluido de reemplazo. La eficacia de la eliminación de una sustancia específica depende de la tasa de filtración del plasma y de su coeficiente de tamizado (la relación entre la concentración de la sustancia en el filtrado y en la sangre). En las membranas modernas, el coeficiente de tamizado para la mayoría de las moléculas grandes es cercano a uno, lo que significa que su concentración en el plasma eliminado es casi igual a la del plasma circulante del paciente.

Volumen de Recambio y Eficacia

El volumen de plasma a intercambiar es un factor crítico que determina la cantidad de moléculas patógenas que se eliminarán del cuerpo. Se ha demostrado que el recambio de un volumen igual a 1 vez el volumen plasmático estimado (VPe) puede reducir los niveles pretratamiento de inmunoglobulinas en aproximadamente un 63%. Un recambio de 1.4 veces el VPe puede lograr una reducción del 75%. Realizar un intercambio de más de 1.5 veces el VPe en una sola sesión generalmente ofrece una eliminación adicional mínima, pero aumenta el tiempo y el costo del tratamiento, así como el riesgo de complicaciones.

La cinética de la eliminación de inmunoglobulinas, como IgM e IgG, también es relevante. La IgM, que es predominantemente intravascular (78%) y tiene una vida media más corta (5 días), se elimina de manera efectiva con pocas sesiones diarias. Sin embargo, la IgG, que se distribuye más extensamente (menos del 45% intravascular) y tiene una vida media más larga (21 días), requiere más tratamientos con intervalos razonables (cada 24-48 horas) para permitir la re-equilibración entre los espacios extravascular e intravascular y la nueva síntesis, asegurando una reducción efectiva de sus niveles.

Fluidos de Reemplazo y Anticoagulación

Durante la plasmaféresis, el fluido de reemplazo se infunde simultáneamente para prevenir el colapso hemodinámico y mantener la presión oncótica. Las opciones comunes incluyen:

  • Albúmina al 5%: Es isosmótica y su presión oncótica es similar a la del plasma. Es la opción preferida en muchos casos.
  • Plasma Fresco Congelado (PFC): Se utiliza cuando se necesita reponer factores de coagulación o en enfermedades específicas (como la púrpura trombocitopénica trombótica para reponer ADAMTS13). Sin embargo, conlleva un mayor riesgo de reacciones alérgicas o anafilácticas y puede contribuir a toxicidad por citrato si el paciente tiene insuficiencia renal o hepática, ya que el PFC contiene citrato.

La anticoagulación es necesaria para evitar la coagulación del circuito. La heparina no fraccionada es el anticoagulante más utilizado sistémicamente. El citrato, aunque común en la plasmaféresis por centrifugación, se usa menos en la separación por membrana debido al mayor volumen de sangre procesado y, por ende, a un mayor riesgo de hipocalcemia y toxicidad por citrato.

Complicaciones y Consideraciones

Las complicaciones asociadas a la plasmaféresis pueden incluir desequilibrios electrolíticos (hipocalcemia, hipomagnesemia, hipopotasemia), coagulopatía por dilución (riesgo de sangrado), reacciones a los fluidos de reemplazo (especialmente al PFC), calambres musculares y, menos común, trombocitopenia. Es crucial un monitoreo constante de los electrolitos, el estado de coagulación y el recuento sanguíneo. Además, se recomienda programar la administración de medicamentos como inmunoglobulinas o anticuerpos terapéuticos después de la plasmaféresis para evitar su eliminación.

Preguntas Frecuentes sobre el Volumen Plasmático y su Cálculo

¿Qué diferencia hay entre volumen plasmático y volumen sanguíneo total?

El volumen sanguíneo total se refiere a la cantidad de sangre completa que circula en el cuerpo, incluyendo tanto el plasma como los componentes celulares (glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas). El volumen plasmático, por otro lado, es específicamente el volumen de la parte líquida de la sangre, es decir, el plasma. El hematocrito es el porcentaje del volumen sanguíneo total que ocupan los glóbulos rojos; por lo tanto, el volumen plasmático es el volumen sanguíneo total menos el volumen de los glóbulos rojos.

¿Cómo calcular el volumen plasmático?
El volumen plasmático se puede medir utilizando el colorante azul de Evans, que se une a las proteínas plasmáticas, o mediante la inyección de albúmina sérica marcada con yodo radiactivo. El VP promedio en un adulto normal de 70 kg es de aproximadamente 3,5 L (50-55 mL/kg).

¿Por qué se usa el hematocrito en la fórmula del volumen plasmático?

El hematocrito es fundamental en la fórmula porque permite estimar la proporción de plasma en la sangre. Si el hematocrito representa el porcentaje de glóbulos rojos, entonces (1 - hematocrito) representa el porcentaje de plasma. Al multiplicar la estimación del volumen sanguíneo total (basada en el peso corporal) por esta fracción, obtenemos el volumen plasmático estimado.

¿La fórmula es aplicable a todos los pacientes?

La fórmula (0.065 × peso [kilogramos]) × (1 − hematocrito) es una estimación general y es considerada simple, rápida y fiable en la mayoría de los casos. Sin embargo, puede haber variaciones individuales debido a factores como la edad, el sexo, el estado de hidratación, el embarazo o ciertas condiciones médicas crónicas. En situaciones muy específicas o de investigación, pueden utilizarse métodos más complejos o directos de medición de volumen, pero para la práctica clínica habitual, esta fórmula es ampliamente aceptada.

¿Qué significa que el volumen de recambio plasmático sea 1 o 1.4 veces el volumen plasmático estimado?

Significa que la cantidad de plasma que se va a extraer y reemplazar durante una sesión de plasmaféresis es igual a 1 vez (o 100%) o 1.4 veces (o 140%) del volumen plasmático calculado del paciente. Por ejemplo, si el volumen plasmático estimado es de 2.5 litros, un recambio de 1.4 veces significaría intercambiar 3.5 litros de plasma. Este volumen se elige para lograr una reducción efectiva de las moléculas patógenas, ya que un recambio de 1 VPe elimina aproximadamente el 63% y 1.4 VPe elimina alrededor del 75% de estas sustancias.

¿Por qué la plasmaféresis no se usa para eliminar moléculas de bajo peso molecular?

La plasmaféresis está diseñada específicamente para la eliminación de moléculas de alto peso molecular (como anticuerpos, complejos inmunes y lipoproteínas) que son demasiado grandes para ser eliminadas por la diálisis convencional o la hemofiltración. Para moléculas de bajo y mediano peso molecular, las técnicas de depuración renal como la hemodiálisis o la hemofiltración son más eficientes, ya que sus filtros están diseñados para tamaños de poro más pequeños, optimizados para esas sustancias.

Conclusión

El cálculo del volumen plasmático es una piedra angular en el diagnóstico y manejo de diversas condiciones médicas, proporcionando una base cuantitativa esencial para terapias como el recambio plasmático terapéutico. Aunque la fórmula (0.065 × peso [kilogramos]) × (1 − hematocrito) ofrece una estimación simple y robusta, su aplicación en el contexto clínico requiere una comprensión profunda de la fisiología sanguínea y las implicaciones de las manipulaciones del volumen. La precisión en esta estimación y la correcta ejecución de los procedimientos asociados son vitales para optimizar los resultados del paciente y minimizar los riesgos, subrayando la importancia de la experiencia y el conocimiento en el campo de la nefrología y la medicina transfusional.

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