20/08/2022
En el vasto universo de la economía, entender cómo las personas toman decisiones es fundamental. No siempre es posible cuantificar con exactitud cuánto más preferimos un bien sobre otro. Aquí es donde entra en juego el concepto de la utilidad ordinal, una piedra angular de la microeconomía moderna que nos permite analizar las preferencias de los individuos de una manera más flexible y realista que su contraparte, la utilidad cardinal.

La utilidad ordinal se centra en la capacidad de los individuos para ordenar sus preferencias, es decir, para determinar si prefieren el bien A al bien B, el bien B al bien A, o si son indiferentes entre ambos. No se preocupa por asignar un valor numérico específico a la satisfacción que se obtiene de cada bien o servicio, sino que se limita a establecer un orden de preferencia. Este enfoque es crucial porque refleja mejor cómo pensamos en la vida real: a menudo sabemos qué nos gusta más, pero no podemos decir que nos gusta “el doble” o “el triple” que otra cosa.
- La Esencia de las Preferencias: Relaciones y Símbolos
- El Mapa de la Satisfacción: Curvas de Indiferencia
- Preferencias Reveladas: Observando las Decisiones Reales
- Condiciones Necesarias para la Existencia de una Función de Utilidad Ordinal
- La Unicidad de la Función de Utilidad Ordinal
- Propiedades y Tipos Especiales de Funciones de Utilidad Ordinal
- Comparación entre Utilidad Ordinal y Cardinal
- Preguntas Frecuentes sobre la Utilidad Ordinal
- ¿Por qué es preferible la utilidad ordinal a la cardinal en la economía moderna?
- ¿Qué significa que las preferencias deben ser “completas” y “transitivas”?
- ¿Qué papel juegan las curvas de indiferencia en la utilidad ordinal?
- ¿Es posible que una persona tenga preferencias que no puedan ser representadas por una función de utilidad ordinal?
- ¿Cómo se relaciona la utilidad ordinal con la "preferencia revelada"?
- Conclusión
La Esencia de las Preferencias: Relaciones y Símbolos
Para entender la utilidad ordinal, primero debemos familiarizarnos con la notación utilizada para describir las relaciones de preferencia. Estas relaciones son la base sobre la cual se construye toda la teoría:
- Preferencia Débil (A ≤ B): Se lee como "el agente prefiere B al menos tanto como A". Esto significa que B es tan bueno o mejor que A.
- Indiferencia (A ~ B): Se utiliza para indicar que el agente es indiferente entre B y A. Esto ocurre si el agente prefiere B al menos tanto como A, Y prefiere A al menos tanto como B. En otras palabras, ambos bienes o paquetes de bienes le proporcionan el mismo nivel de satisfacción.
- Preferencia Estricta (A ≺ B): Significa que el agente prefiere estrictamente B a A. Esto sucede si el agente prefiere B al menos tanto como A, pero no prefiere A al menos tanto como B. Es una preferencia clara y sin ambigüedades.
Estos símbolos nos permiten construir un marco lógico para analizar las elecciones de los consumidores, sin la necesidad de asignar valores arbitrarios a la utilidad.
El Mapa de la Satisfacción: Curvas de Indiferencia
En lugar de definir una función numérica que represente la utilidad, las preferencias de un agente pueden representarse gráficamente mediante curvas de indiferencia. Este método es particularmente útil cuando se analizan las preferencias entre dos tipos de bienes, por ejemplo, bienes X e Y.
Una curva de indiferencia es un conjunto de puntos, donde cada punto representa una combinación diferente de cantidades de dos bienes o servicios. Todas las combinaciones de bienes que se encuentran en la misma curva de indiferencia proporcionan al consumidor el mismo nivel de satisfacción o utilidad. Dicho de otro modo, el consumidor es indiferente entre cualquiera de las combinaciones de bienes que yacen sobre una misma curva.
Las curvas de indiferencia poseen características clave:
- Pendiente Negativa: Refleja que, para mantener el mismo nivel de satisfacción, si se consume más de un bien, se debe consumir menos del otro.
- Convexidad al Origen: Implica una Tasa Marginal de Sustitución (TMS) decreciente. Esto significa que a medida que el consumidor tiene más de un bien (por ejemplo, el bien X), está dispuesto a renunciar a menos unidades del otro bien (Y) para obtener una unidad adicional de X y mantener su nivel de satisfacción.
- No se Intersecan: Dos curvas de indiferencia nunca pueden cruzarse. Si lo hicieran, implicaría una contradicción en las preferencias del consumidor.
- Más Lejos del Origen, Mayor Utilidad: Cuanto más alejada esté una curva del origen, mayor será el nivel de utilidad o satisfacción que representa, ya que contiene combinaciones de bienes que implican mayores cantidades de al menos un bien sin reducir la cantidad del otro.
El análisis del consumidor con curvas de indiferencia (un enfoque ordinal) produce los mismos resultados que el basado en la teoría de la utilidad cardinal: los consumidores consumirán en el punto donde la tasa marginal de sustitución entre dos bienes sea igual a la relación de sus precios (el principio de equimarginalidad).
Preferencias Reveladas: Observando las Decisiones Reales
La teoría de la preferencia revelada aborda el desafío de cómo observar las relaciones de preferencia ordinales en el mundo real. En lugar de preguntar a las personas sobre sus preferencias, esta teoría propone que las elecciones que los individuos hacen en el mercado revelan sus preferencias. Si un consumidor elige un paquete de bienes A cuando también podría haber elegido un paquete B (y A es más caro que B o al menos igual), entonces se infiere que el consumidor prefiere A a B. El desafío radica en determinar qué paquetes de bienes fueron descartados por ser menos preferidos, basándose en las elecciones observadas.
Condiciones Necesarias para la Existencia de una Función de Utilidad Ordinal
Para que una relación de preferencia pueda ser representada por una función de utilidad, deben cumplirse ciertas condiciones. Estas garantizan la coherencia y racionalidad de las preferencias:
- Transitividad: Si un agente prefiere A a B, y B a C, entonces necesariamente debe preferir A a C. Formalmente: si A ≤ B y B ≤ C, entonces A ≤ C. Esta propiedad asegura que las preferencias no forman un ciclo.
- Completitud: Para cualquier par de paquetes de bienes A y B, el agente debe ser capaz de comparar ambos. Es decir, o prefiere A a B, o prefiere B a A, o es indiferente entre A y B. Formalmente: para todos los paquetes A, B € X (conjunto de estados del mundo), A ≤ B o B ≤ A. La completitud también implica reflexividad (A ≤ A), es decir, cualquier paquete es al menos tan bueno como él mismo.
Cuando estas condiciones se cumplen y el conjunto de estados del mundo es finito o contablemente infinito, es relativamente sencillo construir una función de utilidad que represente estas preferencias. Sin embargo, cuando el conjunto es infinito, estas dos condiciones son insuficientes. Por ejemplo, las preferencias lexicográficas (donde se prefiere más de un bien primario sin importar cuánto del secundario, y solo si los primarios son iguales, se mira el secundario) son transitivas y completas, pero no pueden ser representadas por ninguna función de utilidad.
Continuidad: El Puente hacia la Representación Matemática
Para conjuntos infinitos, se requiere una condición adicional: la continuidad. Una relación de preferencia es continua si, siempre que un paquete B es preferido a un paquete A, pequeñas desviaciones de B o A no invertirán el orden entre ellos. Intuitivamente, esto significa que no hay saltos bruscos en las preferencias; si nos movemos ligeramente de un punto preferido, las preferencias no cambian drásticamente. Las preferencias lexicográficas, mencionadas anteriormente, son un ejemplo de preferencias no continuas, lo que explica por qué no pueden ser representadas por una función de utilidad.
Los teoremas de Debreu (1954) establecen que toda relación de preferencia completa y continua puede ser representada por una función de utilidad ordinal continua. Esto es de suma importancia, ya que valida el uso de funciones matemáticas para modelar las preferencias de los consumidores en un contexto ordinal.
La Unicidad de la Función de Utilidad Ordinal
Una característica distintiva de la utilidad ordinal es su unicidad. Mientras que una función de utilidad dada representa una relación de preferencia única, lo contrario no es cierto: una relación de preferencia puede ser representada por muchas funciones de utilidad diferentes. La misma relación de preferencia puede ser expresada por cualquier función de utilidad que sea una transformación monótona creciente de otra función de utilidad. Esto significa que si u(A) y v(A) son dos funciones de utilidad que representan las mismas preferencias, entonces v(A) = f(u(A)), donde f es cualquier función creciente. Por ejemplo, si v(x,y) = x*y representa unas preferencias, también lo hará v'(x,y) = (x*y)^2 o v''(x,y) = ln(x*y), ya que estas son transformaciones monótonas crecientes de la función original. En resumen, una función de utilidad ordinal es única salvo por una transformación monótona creciente.
Esto contrasta con la utilidad cardinal, que es única salvo por una transformación afín creciente (una transformación lineal positiva). Toda transformación afín es monótona; por lo tanto, si dos funciones son cardinalmente equivalentes, también lo son ordinalmente, pero no a la inversa.
Propiedades y Tipos Especiales de Funciones de Utilidad Ordinal
Asumamos ahora que el conjunto de estados del mundo es el conjunto de todos los vectores bidimensionales reales no negativos, donde un elemento (x,y) representa las cantidades consumidas de dos productos (por ejemplo, manzanas y plátanos).
Monotonicidad: Más Siempre es Mejor
Una relación de preferencia se considera monótonamente creciente si "más siempre es mejor". Esto implica que si se aumenta la cantidad de un bien, manteniendo constante la cantidad del otro, el nuevo paquete es estrictamente preferido. Si una función de utilidad representa una relación de preferencia monótonamente creciente, entonces sus derivadas parciales (si existen) serán positivas. En términos sencillos, la utilidad aumenta a medida que aumenta el consumo de cualquiera de los bienes.
Tasa Marginal de Sustitución (TMS)
La Tasa Marginal de Sustitución (TMS) es un concepto clave en la utilidad ordinal. Representa la cantidad de un bien (Y) a la que un consumidor está dispuesto a renunciar para obtener una unidad adicional de otro bien (X), manteniendo el mismo nivel de utilidad. La TMS se calcula como el valor absoluto de la pendiente de la curva de indiferencia en un punto dado. Si la relación de preferencia es representada por una función de utilidad diferenciable, la TMS se puede calcular como la razón de las utilidades marginales de los dos bienes:
TMS = (Utilidad Marginal de X) / (Utilidad Marginal de Y)
Es importante destacar que la definición de la TMS se basa únicamente en la relación de preferencia ordinal; no depende de una función de utilidad numérica específica. Su valor puede variar en diferentes puntos a lo largo de la curva de indiferencia, lo que refleja la convexidad al origen.
Linealidad: Sustitutos Perfectos
Cuando la TMS de una relación de preferencia no depende del paquete de bienes, es decir, la TMS es la misma para todas las combinaciones (x, y), las curvas de indiferencia son lineales. Esto indica que los bienes son sustitutos perfectos, y la relación de preferencia puede ser representada por una función de utilidad lineal de la forma: v(x,y) = x + λy, donde λ es una constante.
Cuasilinealidad: Un Caso Especial
Una función de utilidad es cuasilineal si la TMS depende de la cantidad de un bien (por ejemplo, Y) pero no de la cantidad del otro bien (X). En este caso, la función de utilidad puede representarse en la forma v(x,y) = x + γvY(y), donde vY es una función monótonamente creciente. Las curvas de indiferencia en este caso son paralelas entre sí, siendo traslaciones horizontales unas de otras.
Aditividad con Dos Bienes
Un tipo más general de función de utilidad es una función aditiva: v(x,y) = vX(x) + vY(y). Para que las preferencias puedan ser representadas por una función de utilidad aditiva, deben cumplir ciertas propiedades:
- Propiedad de Doble Cancelación: Esta propiedad es una condición necesaria y suficiente para la aditividad. Implica una relación aritmética específica entre cuatro paquetes de bienes que, si se cumple, permite la representación aditiva.
- Propiedad de Compensaciones Correspondientes: Similar a la anterior, esta propiedad, que relaciona las TMS en diferentes puntos, también es una condición necesaria y suficiente para la aditividad.
Aditividad con Tres o Más Bienes: Independencia Preferencial
Cuando hay tres o más bienes, la condición para la aditividad de la función de utilidad es sorprendentemente más sencilla que para dos bienes. Esto se debe al Teorema 3 de Debreu (1960), que introduce el concepto de independencia preferencial.
Un subconjunto de bienes A es preferencialmente independiente de un subconjunto B de bienes si la relación de preferencia en el subconjunto A, dados valores constantes para el subconjunto B, es independiente de estos valores constantes. Por ejemplo, si hay tres bienes (x, y, z), el subconjunto {x,y} es preferencialmente independiente del subconjunto {z} si las preferencias entre diferentes combinaciones de x e y no cambian, independientemente de la cantidad de z.
Según el teorema de Debreu, si todos los subconjuntos de bienes son preferencialmente independientes de sus complementos, entonces la relación de preferencia puede ser representada por una función de valor aditiva. Esto es intuitivamente lógico para bienes que no se influyen mutuamente en términos de preferencia (por ejemplo, las preferencias entre manzanas y plátanos probablemente son independientes del número de zapatos que uno posee).
La construcción de una función de utilidad aditiva bajo estas condiciones implica un proceso sistemático de asignación de valores a puntos de referencia (como el punto cero, el punto uno, etc.) para cada bien, y luego extendiendo esto a todo el rango de consumo, utilizando la continuidad. Es un testimonio del poder de la teoría económica para modelar fenómenos complejos.
Unicidad de la Representación Aditiva
Una relación de preferencia aditiva puede ser representada por muchas funciones de utilidad aditivas diferentes. Sin embargo, todas estas funciones son similares: no son solo transformaciones monótonas crecientes entre sí (como todas las funciones de utilidad que representan la misma relación), sino que son transformaciones lineales crecientes entre sí. En resumen, una función de utilidad ordinal aditiva es única salvo por una transformación lineal creciente.
Comparación entre Utilidad Ordinal y Cardinal
Para clarificar las diferencias, presentamos una tabla comparativa:
| Característica | Utilidad Ordinal | Utilidad Cardinal |
|---|---|---|
| Medición | Solo ordena preferencias (A es mejor que B). | Asigna valores numéricos a la satisfacción (A es 2 veces mejor que B). |
| Intensidad de Preferencia | No mide la intensidad; solo el orden. | Mide la intensidad de la preferencia. |
| Operaciones Matemáticas | No se pueden realizar sumas o restas de utilidad entre individuos. | Se pueden realizar operaciones aritméticas con la utilidad. |
| Unicidad | Única salvo transformación monótona creciente. | Única salvo transformación lineal afín creciente. |
| Requisitos de Información | Menos exigente, más realista. | Más exigente, a menudo considerada menos realista. |
La utilidad ordinal se ha convertido en el estándar en la economía moderna debido a su menor exigencia de información y su mayor realismo al modelar el comportamiento humano.
Preguntas Frecuentes sobre la Utilidad Ordinal
¿Por qué es preferible la utilidad ordinal a la cardinal en la economía moderna?
La utilidad ordinal es preferible porque es más realista. Los individuos pueden ordenar sus preferencias (A es mejor que B), pero rara vez pueden cuantificar cuánto más les gusta un bien sobre otro (A es el doble de bueno que B). La utilidad cardinal requiere mediciones de satisfacción que son difíciles, si no imposibles, de obtener de manera objetiva y comparable entre personas.
¿Qué significa que las preferencias deben ser “completas” y “transitivas”?
Que sean "completas" significa que, ante dos opciones (paquetes de bienes), siempre puedes decir si prefieres una a la otra o si eres indiferente. No hay "no sé" o "no puedo comparar". Que sean "transitivas" significa que tus preferencias son consistentes: si prefieres A a B, y B a C, entonces lógicamente debes preferir A a C. Estas son condiciones de racionalidad básica en la toma de decisiones.
¿Qué papel juegan las curvas de indiferencia en la utilidad ordinal?
Las curvas de indiferencia son la representación gráfica de las preferencias ordinales de un consumidor. Muestran todas las combinaciones de bienes que proporcionan el mismo nivel de satisfacción. Son una herramienta fundamental para visualizar y analizar el comportamiento del consumidor y la Tasa Marginal de Sustitución sin necesidad de asignar valores numéricos a la utilidad.
¿Es posible que una persona tenga preferencias que no puedan ser representadas por una función de utilidad ordinal?
Sí, es posible. Aunque las condiciones de completitud y transitividad son necesarias, en el caso de conjuntos infinitos de opciones, también se requiere la condición de continuidad. Las preferencias que no son continuas, como las preferencias lexicográficas, no pueden ser representadas por una función de utilidad, ya que implican saltos o discontinuidades en la valoración.
¿Cómo se relaciona la utilidad ordinal con la "preferencia revelada"?
La teoría de la preferencia revelada es un enfoque empírico que intenta inferir las preferencias ordinales de los individuos a partir de sus elecciones de consumo observadas en el mercado. En lugar de preguntar directamente a los consumidores sobre sus preferencias, se asume que sus acciones (lo que compran) revelan lo que prefieren. Complementa la teoría de la utilidad ordinal al proporcionar una forma de "observar" estas preferencias en el mundo real.
Conclusión
La utilidad ordinal es un concepto poderoso y elegante que ha revolucionado la forma en que entendemos el comportamiento del consumidor en la economía. Al centrarse en el orden de las preferencias en lugar de en la cuantificación de la satisfacción, nos proporciona un marco más robusto y realista para analizar las decisiones económicas. Desde las Curvas de Indiferencia hasta la Tasa Marginal de Sustitución y las condiciones de continuidad y aditividad, cada elemento de la teoría de la utilidad ordinal contribuye a una comprensión más profunda de cómo los individuos asignan sus recursos limitados para maximizar su satisfacción. Es un campo en constante evolución que sigue siendo fundamental para la teoría microeconómica y la formulación de políticas.
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