¿Cómo se puntua el DFH Koppitz?

DFH Koppitz: Guía para entender el Dibujo de la Figura Humana

13/05/2022

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El dibujo es una de las expresiones más puras y reveladoras del mundo interior de un niño. Más allá de un simple trazo o una forma rudimentaria, cada línea y cada figura pueden contener un universo de información sobre su desarrollo cognitivo y su estado emocional. Dentro de las herramientas psicológicas que buscan descifrar este lenguaje visual, el Test del Dibujo de la Figura Humana (DFH) de Elisabeth Münsterberg Koppitz se erige como uno de los pilares fundamentales, especialmente en el estudio de niños entre 5 y 12 años.

¿Qué es la escala de Koppitz?
Koppitz construyó dos Escalas, una de Maduración (que abarca las edades desde 5 hasta 10 años 11 meses) y otra de Indicadores Emocionales. entre una población de 1200 estudiantes de Ohio, de entre 5 y 10 años de edad, con diferente nivel de inteligencia, funcionamiento neurológico y ajuste emocional.

Este artículo se sumerge en las profundidades del DFH Koppitz, desglosando sus principios, su metodología de aplicación y, lo más importante, su sistema de puntuación y la interpretación de sus valiosos indicadores emocionales. Entender cómo se califica y se puntúa este test es crucial para cualquier profesional o padre interesado en obtener una visión clara del desarrollo infantil y detectar posibles necesidades. Acompáñanos en este recorrido para descifrar las claves que esconde cada figura dibujada.

Índice de Contenido

¿Qué es el Test del Dibujo de la Figura Humana (DFH) según Koppitz?

El Dibujo de la Figura Humana (DFH) se enmarca dentro de las denominadas técnicas proyectivas, donde el individuo no solo dibuja, sino que proyecta de forma indirecta aspectos de su propia personalidad, sus preocupaciones y su forma de ver el mundo. A través de este sencillo acto, se pueden hipotetizar sobre las capacidades cognitivas e intelectuales del niño, así como su estado emocional.

Existen varias aproximaciones teóricas para sistematizar la prueba del DFH, siendo las más reconocidas la de Karen Machover, el Test de Goodenough y, destacadamente, la propuesta por Elisabeth Münsterberg Koppitz en su obra “El Dibujo de la Figura Humana en los niños”. La aproximación de Koppitz es particularmente valorada por su sólido soporte experimental, ofreciendo datos tanto del desarrollo evolutivo del niño como de su estado emocional.

¿Cómo se puntua el DFH Koppitz?
4 puntos, nivel normal a normal bajo. 3 puntos, nivel normal bajo. 2 puntos, nivel bajo. 1 ó 0 puntos, nivel inferior debido a serios problemas emocionales.

Según Koppitz, este test puede aplicarse de forma individual o colectiva, aunque la observación directa durante la ejecución individual ofrece información adicional invaluable. La prueba ha sido baremada para niños de entre 5 y 12 años, permitiendo obtener un nivel general de madurez mental (CI) y detectar posibles indicadores emocionales. Es importante señalar que, aunque los resultados del CI obtenidos con esta prueba correlacionan bien con pruebas como el WISC (entre 0,60 y 0,80), no buscan sustituirlas, sino que son útiles como herramienta de cribado (screening) para identificar niños que podrían necesitar una evaluación más detallada.

Bases del Sistema de Puntuación Koppitz: Ítems Esperados y Excepcionales

Para establecer un sistema de puntuación objetivo, Koppitz realizó un análisis exhaustivo de las características de los dibujos de la figura humana en una muestra de 1.856 sujetos, estudiando la presencia de diferentes elementos según la edad y el sexo del niño. Diseccionó la figura humana en 30 elementos distintos (cabeza, ojos, nariz, piernas, brazos, etc.), a los que denominó “ítems evolutivos”.

Estos ítems evolutivos son características que aumentan su frecuencia de aparición a medida que el niño crece, hasta convertirse en elementos regulares en la mayoría de los dibujos a una edad determinada. Se clasifican en:

  • Ítems Esperados: Aquellos elementos que aparecen en un porcentaje entre el 80% y 90% de la muestra para una edad dada. Su ausencia puede indicar un retraso madurativo.
  • Ítems Comunes y Bastante Comunes: Tienen una probabilidad de aparición media (entre 20% y 80%).
  • Ítems Excepcionales: Aquellos con muy baja presencia a una determinada edad (normalmente inferior al 15% de la muestra). Su presencia es significativa.

Por ejemplo, en niños de 5 años, los ojos aparecen en el 98% de los dibujos (ítem esperado), mientras que las pupilas solo lo hacen en el 11% (ítem excepcional). Al documentar la presencia o ausencia de estos ítems para cada edad y sexo, Koppitz logró crear una tabla de puntuación objetiva que permite evaluar la maduración cognitiva (CI) y detectar posibles problemas emocionales.

Aplicación e Instrucciones del Test DFH Koppitz

La administración del test es sencilla pero requiere atención a los detalles para asegurar la validez de los resultados:

  • Se sienta al niño frente a una mesa o escritorio vacío.
  • Se le proporciona una hoja de papel en blanco y un lápiz del número 2.
  • El evaluador le dice al niño: “Quiero que en esta hoja me dibujes una persona ENTERA. Puede ser cualquier clase de persona que quieras dibujar, siempre que sea una persona completa y no una caricatura o una figura hecha con palos o rayas.” Estas últimas instrucciones buscan evitar dibujos estereotipados o simplificaciones excesivas, especialmente en niños mayores o más inteligentes.
  • No hay límite de tiempo para la prueba; generalmente, no dura más de 10 minutos.
  • El niño tiene libertad para borrar, rectificar o cambiar su dibujo durante la ejecución.

Principios Básicos de Análisis según Koppitz

Koppitz sugiere tres principios fundamentales a considerar al analizar el DFH de niños entre 5 y 12 años:

  1. CÓMO dibuja la figura: Refleja el concepto que el niño tiene de sí mismo. La manera en que se realiza el dibujo, los signos y símbolos empleados, revelan un retrato interior y muestran la actitud del niño hacia su propio ser.
  2. A QUIÉN dibuja: Es la persona de mayor interés e importancia para el niño en el momento del dibujo. La mayoría de los niños se dibujarán a sí mismos. Si se dibujan a sí mismos, a menudo lo hacen de forma realista, pero a veces, el descontento consigo mismos puede llevar a distorsiones. Dibujar a otra persona puede indicar desvalorización o baja autoestima.
  3. LO QUE el niño está diciendo en su DFH: Puede ser una expresión de sus actitudes y conflictos, un deseo, o ambas cosas. Si el niño describe la persona dibujada, la descripción se refiere a esa persona. Si cuenta una historia espontánea, el contenido suele representar un deseo.

A diferencia de otros autores, Koppitz no interpreta el plano gráfico, los rasgos del trazo o la ubicación espacial del dibujo (centrado, superior, etc.), centrándose más en la presencia o ausencia de los ítems y los indicadores emocionales específicos.

¿Cómo se califica el test DFH?
Instrucciones generales de puntuación: Los ítems esperados si están presentes no puntúan (puntuación = 0), en caso de no presentarse se puntúa con \u20131 punto. Por su parte los ítems excepcionales sólo se puntúan si están presentes con + 1. Si están ausentes no reciben puntuación ni positiva ni negativa.

Sistema de Puntuación del CI en el DFH Koppitz

Para puntuar el Test de la Figura Humana según la norma Koppitz, se utiliza una tabla específica que detalla los ítems esperados y excepcionales para cada edad y sexo. El proceso de puntuación es el siguiente:

  • Ítems Esperados: Si están presentes en el dibujo, no puntúan (puntuación = 0). Si están ausentes, se puntúa con –1 punto.
  • Ítems Excepcionales: Solo se puntúan si están presentes, con +1 punto. Si están ausentes, no reciben puntuación (ni positiva ni negativa).

Una vez sumadas las puntuaciones de ítems esperados y excepcionales, se le añade la cantidad de 5 al total. Esto se hace para evitar puntuaciones negativas y facilitar la correlación con la tabla de resultados de capacidad mental.

Finalmente, la puntuación total obtenida se contrasta con la siguiente tabla para determinar el nivel de maduración mental y el C.I. estimado:

Puntuación TotalNivel de Capacidad Mental (C.I.)
0 a 1Mentalmente retardado (o graves problemas emocionales)
2Límite-Borderline (60-80)
3Normal bajo (70-90)
4Normal bajo a Normal (80-110)
5Normal a normal-alto (85-120)
6Normal a superior (90-130)
7 u 8Normal alto a superior (>110)

Indicadores Emocionales del DFH Koppitz

Además de la evaluación del CI, el DFH Koppitz es una herramienta poderosa para identificar indicadores emocionales que pueden señalar ansiedades, conflictos o dificultades en el niño. Koppitz clasificó estos indicadores en generales, específicos y por omisión de elementos corporales. Es fundamental recordar que la presencia de un solo indicador rara vez es suficiente para un diagnóstico; la interpretación debe hacerse en el contexto del dibujo completo y la historia del niño.

a) Indicadores Generales

  • Integración Pobre: Dificultad para unir las diferentes partes del dibujo. Es común en niños pequeños o inmaduros (no válido antes de los 7 años en niños y 6 en niñas). En niños mayores, puede indicar inmadurez, pobre coordinación, impulsividad, y se observa en pacientes clínicos o con problemas académicos.
  • Sombreado: Generalmente indica ansiedad y angustia. El grado de sombreado se correlaciona con la intensidad de la angustia, aunque es común en niños pequeños sin ser patológico.
    • Sombreado de Cara: Inusual a cualquier edad (5-12 años); indicador válido. Si es muy denso, se asocia a problemas de conducta, agresividad. Parcial, refleja ansiedades específicas de la zona sombreada.
    • Sombreado del Cuerpo y/o Extremidades: Común en niñas hasta 7 años y varones hasta 8. No es indicador válido hasta los 8 o 9 años. Sugiere ansiedad por el cuerpo o preocupaciones relacionadas con actividades (brazos: robar, agresión; piernas: crecimiento, sexualidad).
    • Sombreado de las Manos y/o Cuello: No válido antes de los 8 años (varones) o 7 (niñas). Manos: preocupación por actividades reales o fantaseadas (timidez, agresión, robo). Cuello: esfuerzos por controlar impulsos, alternancia de conductas impulsivas y retraimiento.
  • Asimetría de las Extremidades: Muy presente en niños agresivos, con lesión cerebral o en educación especial. Sugiere torpeza motriz, escasa coordinación visomotora o lateralidad contrariada.
  • Inclinación de la Figura (15º o más): Más frecuente en población clínica o con problemas de aprendizaje. Indicador de inestabilidad y falta de equilibrio general, asociado a un sistema nervioso inestable y personalidad lábil.
  • Figura Pequeña (inferior a 13 cm): Más común en población clínica, niños de educación especial y niños tímidos (internalizantes). Rara en niños agresivos. Expresa inseguridad, retraimiento, a veces depresión. Muestra de inadecuación, yo inhibido.
  • Figura Grande (superior a 23 cm): Frecuente en niños pequeños. No clínica hasta los 8 años. Asociada a conductas expansivas, impulsividad, poco autocontrol, inmadurez. En niños mayores, puede ser rasgo de narcisismo o ideaciones paranoides.
  • Transparencias: Koppitz distingue dos tipos. El segundo tipo, donde se dibuja una parte interna después de la figura (estómago, órganos sexuales), es similar al sombreado e indica ansiedad y preocupación por la región. Más frecuente en población patológica, inmadura, impulsiva o con conductas disruptivas. En niños en edad escolar, indican angustia, conflicto o miedo agudo (sexual, nacimiento, mutilación).

b) Indicadores Específicos

  • Cabeza Pequeña: Relacionada con sentimientos intensos de inadecuación intelectual.
  • Ojos Bizcos: Mayor frecuencia en niños con hostilidad hacia los demás, reflejo de ira y rebeldía.
  • Dientes: No es un signo serio de psicopatología, pero se extiende mayoritariamente en niños agresivos. Debe valorarse con otros indicadores.
  • Brazos Cortos (no llegan a la cintura): Refleja tendencia al retraimiento, dificultades para abrirse al exterior e inhibición de impulsos.
  • Brazos Largos (llegan a las rodillas): Más frecuente en niños agresivos. Asociado a una relación agresiva con el entorno y conexión con los demás.
  • Brazos Pegados al Cuerpo: Reflejan un control interno rígido y dificultad para conectarse con otros. Tendencia a la reserva o introversión.
  • Manos Grandes: Más frecuente en niños con necesidades educativas especiales y agresivos. Conducta compensadora de sentimientos de inadecuación o dificultad para establecer contacto.
  • Manos Seccionadas (brazos sin manos ni dedos): Más frecuente en población clínica, lesionados cerebrales, educación especial y niños tímidos. Refleja sentimientos de inadecuación o culpa por no poder actuar correctamente.
  • Piernas Juntas: Más frecuente en población clínica y niños con afecciones psicosomáticas. Signo de tensión, intento rígido de controlar impulsos sexuales o temor a un ataque.
  • Figuras Grotescas (monstruos, payasos): Reflejan sentimientos de intensa inadecuación y un pobre concepto de sí mismo. Payasos/vagabundos: autoconsideración como individuos ridículos, no aceptados.
  • Más de Dos Figuras Representadas: Más común en estudiantes de bajo rendimiento y niños con necesidades educativas especiales.
  • Nubes, Lluvia, Nieve: Mayoritariamente en dibujos de pacientes clínicos y alumnos escasamente adaptados. Nubes: niños muy ansiosos, con dolencias psicosomáticas, que dirigen la agresión contra sí mismos.

c) Indicadores por Omisión de Elementos Corporales

  • Omisión de la Nariz: Asociada a conducta tímida, retraída y escaso interés social.
  • Omisión de la Boca: Siempre clínicamente significativa. Refleja angustia, inseguridad, retraimiento, resistencia pasiva, incapacidad o rechazo a comunicarse.
  • Omisión del Cuerpo: Habitual en niños muy pequeños, pero en edad escolar puede indicar inmadurez, retraso, daño neurológico o perturbación emocional.
  • Omisión de los Brazos: Refleja ansiedad y culpa por conductas sociales inaceptables que implican brazos o manos.
  • Omisión de Piernas: Extremadamente rara, incluso en niños pequeños. Su ausencia nunca es accidental; indica conflicto en esta área o trastorno emocional con intensa angustia e inseguridad.
  • Omisión de los Pies: No significativo hasta los 7 años (niñas) y 9 (varones). Refleja un sentimiento general de inseguridad y desvalimiento.
  • Omisión del Cuello: No válido hasta los 9 años (niñas) y 10 (varones). A partir de esa edad, más frecuente en pacientes clínicos, lesionados cerebrales y niños con conductas disruptivas.

d) Otros Indicadores Emocionales No Validados

Koppitz también investigó otros indicadores que, aunque pueden ser sugestivos, no tienen la misma validez diagnóstica que los anteriores, ya sea por su frecuencia en población normal, su dependencia del contexto o su ambigüedad:

  • Cabeza Grande: Común en dibujos de los más pequeños. En edad escolar, asociada a esfuerzo intelectual, inmadurez, agresión, retardo mental, migraña o preocupación por el rendimiento.
  • Ojos Vacíos u Ojos que no Ven: Descritos como normales en dibujos infantiles, pero también asociados a culpa, percepción vaga del mundo, inmadurez emocional. Más controvertida su explicación en niños.
  • Mirada de Reojo: Indicio de suspicacia o tendencias paranoides. Aumenta con la edad y se da tanto en población clínica como normal. Puede indicar timidez, temor o incluso habilidad artística.
  • Manos Ocultas: Asociadas a dificultad de contacto, evasividad, culpa, control de agresión o pasividad. Puede ser una estrategia para eludir la dificultad de dibujar manos. Se aconseja interpretar con otros indicadores validados.
  • Figura Interrumpida en el Borde: No hay un denominador común. El significado depende de la parte seccionada (e.g., piernas cortadas: inseguridad, falta de apoyo).
  • La Línea de Base o Suelo: Relacionada con necesidad de apoyo, inseguridad o punto de referencia. Común en niños pequeños y no se considera clínicamente significativa de perturbación emocional.
  • El Sol o la Luna: Asociados con amor y apoyo parental o autoridad adulta. Más común en niños bien adaptados que en clínicos.
  • Las Líneas Fragmentadas o Rotas: Asociadas a temor, inseguridad, inadecuación, ansiedad. Su aumento con la edad puede reflejar la inseguridad y ansiedad preadolescente.

Casos Prácticos de Interpretación del DFH Koppitz

Para ilustrar la aplicación de la metodología Koppitz, consideremos algunos ejemplos:

  • Figura 1 (Niña de 12 años): Presenta 2 ítems esperados ausentes (brazos hacia abajo y brazos unidos al hombro) y ningún ítem excepcional. Su puntuación total de 3 la sitúa en un C.I. entre 70-90 (Normal bajo). Indicadores emocionales visibles incluyen una figura pequeña, brazos cortos y asimetría derecha-izquierda (piernas, manos, ojos, orejas), sugiriendo inseguridad y retraimiento.
  • Figura 2 (Niño de 8 años): Muestra 5 ítems no esperados (cabello, cuello, brazos abajo, hombro, ropa) y una puntuación Koppitz de 10, indicando un C.I. >110 (Normal alto a superior). Los indicadores emocionales incluyen ojos desviados (sugiriendo suspicacia, desconfianza), brazos pegados y manos ocultas, lo que puede señalar dificultad para conectarse con otros y necesidad de autocontrol. Otros rasgos apuntan a sensibilidad, imaginación y atención a los detalles.
  • Figura 3 (Niña de 5 años): Presenta 4 ítems no esperados (brazos y piernas bidimensionales, cabello, ropa) y 2 ítems excepcionales presentes (dos labios, pupilas). Su puntuación Koppitz de 11 se traduce en un C.I. >110. Rasgos emocionales positivos destacables son los brazos y piernas abiertos, sugiriendo sociabilidad, extraversión y apertura hacia los demás.
  • Figura 4 (Niña de 14 años): Esta figura está fuera del rango de edad baremado por Koppitz (5-12 años). Sin embargo, la pobreza de formas, la distorsión significativa de manos, brazos y piernas, y los pies no asentados en la tierra (simbolizando falta de contacto con la realidad) sugieren hipótesis de discapacidad intelectual, fragilidad emocional o ideaciones paranoides.

Preguntas Frecuentes sobre el DFH Koppitz

¿Cómo se puntúa el DFH Koppitz?

El DFH Koppitz se puntúa sumando los puntos obtenidos de los ítems esperados y excepcionales. Los ítems esperados ausentes restan 1 punto, y los ítems excepcionales presentes suman 1 punto. A la suma total se le añade 5 para evitar puntuaciones negativas. El resultado final se compara con una tabla de maduración mental para obtener un nivel de capacidad mental (C.I.).

¿Cómo se califica el test DFH en general?

La calificación del DFH depende de la escala utilizada. Mientras que el método de Koppitz se centra en ítems evolutivos y emocionales, otras escalas como la de Goodenough también se utilizan. La escala de Goodenough, por ejemplo, tiene normas para niños puertorriqueños y se enfoca en el rango de 6 a 11 años, siendo más extensa y centrada en aspectos de madurez intelectual. La calificación implica analizar la presencia y calidad de los detalles dibujados para inferir madurez cognitiva.

¿Cómo se corrige el DFH?
Actualmente, el único método de corrección de DFH que cuenta con normas para niños puertorriqueños es el método Goodenough (Matías-Carrelo, 1996) el cual es extenso y limitado en el rango de edad (6 a 11 años). Por tanto, es necesario desarrollar instrumentos adaptados a la cultura y al proceso evolutivo.

¿Qué es la escala de Koppitz?

La escala de Koppitz es un sistema de evaluación del Dibujo de la Figura Humana que consta de dos componentes principales: una Escala de Maduración, aplicable a niños de 5 a 10 años y 11 meses, y una Escala de Indicadores Emocionales. Fue desarrollada a partir de una población de más de 1200 estudiantes, considerando diferentes niveles de inteligencia, funcionamiento neurológico y ajuste emocional. Proporciona una forma estandarizada de analizar tanto el desarrollo cognitivo como el bienestar emocional a través del dibujo.

¿Es el Test de la Figura Humana Koppitz la única forma de evaluar un DFH?

No, el Test de la Figura Humana Koppitz es una de las aproximaciones más reconocidas y utilizadas, pero existen otras metodologías como la de Karen Machover o el Test de Goodenough. Cada una tiene sus propias bases teóricas, rangos de edad de aplicación y enfoques de interpretación, aunque el Koppitz se destaca por su doble enfoque en madurez mental e indicadores emocionales validados experimentalmente.

En conclusión, el Test del Dibujo de la Figura Humana de Koppitz es una herramienta diagnóstica invaluable que, a través de la aparente simplicidad del dibujo infantil, nos ofrece una ventana profunda al mundo cognitivo y emocional de los niños. Su metodología estandarizada, que incluye la puntuación de ítems esperados y excepcionales para determinar la madurez mental, y la interpretación de una amplia gama de indicadores emocionales, permite a profesionales y padres comprender mejor las necesidades y el desarrollo de los pequeños. Si bien es una prueba de cribado y no sustituye evaluaciones más exhaustivas, su utilidad radica en su capacidad para identificar rápidamente posibles áreas de preocupación y guiar intervenciones adecuadas. Cada dibujo es un mensaje, y el DFH Koppitz nos brinda las claves para escucharlo.

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